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Mostrando entradas de diciembre, 2025

Torremolinos (2025)

El vuelo desde Madrid a Torremolinos era uno de esos trayectos cortos que suelen pasar desapercibidos, pero joder, esta vez fue todo lo contrario. Me senté en mi asiento de ventanilla, y al poco rato, dos tíos enormes, con pinta de osos totales –barbudos, peludos, con camisetas ajustadas que marcaban sus pectorales y barrigas duras– se acomodaron a mi lado. Eran de Torremolinos, venían de una escapada rápida a la capital, y desde el primer saludo ya noté la química. Uno se llamaba Raúl, morenazo con ojos negros que te taladraban, y el otro, Paco, rubio teñido con una barba espesa que le daba un aire de vikingo cachondo. Empezamos a charlar de tonterías, pero pronto la conversación derivó en coñas sobre el calor del sur y lo "calientes" que nos poníamos con el verano. Sus miradas se clavaban en mi paquete, y yo no podía dejar de imaginarme sus bocas devorándome. El avión no había despegado del todo cuando ya estábamos rozándonos las piernas "por accidente". Raúl, el ...

Australiano en Madrid (2018)

Era una noche calurosa de verano en Madrid, el año pasado. Dan había volado desde Brisbane y ya nos habíamos dado caña varias veces en mi piso, pero esa noche quisimos salir a quemar la ciudad. Quedamos en un argentino de Chueca, carne a la brasa, luces bajas y un malbec que pega fuerte. Llegó con camisa negra abierta hasta la mitad, marcando pectorales duros, vaqueros ceñidos y el sombrero cowboy negro que nunca se quita. Yo ya estaba empalmado solo de verlo: barba plateada, ojos azules de hijo de puta y esa presencia de daddy australiano que te hace querer arrodillarte… o dominarlo hasta que ruegue. Compartimos un entrecot enorme, empanadas y dos botellas que nos subieron rápido. Bajo la mesa sus botas me rozaban la entrepierna y yo le metía mano por dentro del muslo. Hablábamos en voz baja: de cómo él siempre había sido puro activo hasta que yo le comí el culo la primera noche y se volvió loco, de cómo ahora le flipa que lo usen sin piedad. Me miraba fijo y me decía: “Tonight I want...

La playa nudista (2018)

Era uno de esos días perfectos de verano en una playa nudista cerca de Tarragona. Dan había venido a España unos días más y decidimos escaparnos del bullicio de Madrid para pasar un fin de semana solos, al aire libre, sin ropa y sin límites. Llegamos temprano, extendimos las toallas en una zona algo apartada entre dunas, donde había pocos curiosos. Dan se quitó todo en segundos: sombrero cowboy negro aparte, camiseta, shorts… y ahí estaba ese cuerpo de daddy australiano bronceado, músculos marcados, polla gruesa colgando pesada y culo completamente depilado, suave y redondo como una invitación permanente. Yo hice lo mismo y nos untamos crema solar mutuamente, sin prisa. Mis manos recorriendo sus pectorales duros, sus abdominales, bajando hasta esa polla que ya se medio empalmaba con solo tocarla. Él me masajeaba la espalda, el culo, metiendo dedos juguetones mientras me decía con esa voz grave: “I’ve been thinking about your cock inside me all week, mate”. Pasamos la mañana tumbados, b...

Más que compañeros II (1984)

La semana pasó volando, con Andrés y yo cruzándonos miradas cargadas en el apartamento, como si compartiéramos un secreto sucio que nos ponía a mil. Inmaculada vino el viernes por la noche, con esa cara de no haber roto un plato, pero yo ya sabía lo zorra que se ponía cuando olía polla de verdad. Cenamos los tres como si nada, charlando de la uni y chorradas, pero la tensión se cortaba con cuchillo: ella me rozaba la pierna por debajo de la mesa, Andrés me guiñaba el ojo cuando ella no miraba, y yo ya tenía la polla medio dura solo de imaginar lo que venía. Cuando terminamos de recoger, Inmaculada se levantó, se quitó la camiseta sin decir ni mu y se quedó en sujetador, con esas tetas perfectas apuntando como diciendo "venid a por mí". Andrés y yo nos miramos, nos reímos como dos críos y nos lanzamos. La cogimos en brazos y la llevamos a la cama grande, la mía, porque era más ancha para los tres. Empezamos a desnudarla entre los dos, besándole el cuello, las tetas, metiéndole...

Entre osos (2025)

Hace unos meses, en pleno agosto, con Torremolinos a reventar de turistas y el calor pegajoso del Mediterráneo, entré en una web de cruising que ya conocía de sobra. Subí un par de fotos sin cara, pero con la polla gorda y dura y goteando y la otra con mi tripa, mi pollón y un cockring metálico y con un texto directo: “Busco pareja de osos maduros para vicio sin límites esta noche. Hotel X”. En menos de media hora ya tenía un mensaje: dos fotos de dos tíos cuarentones, peludos como animales, uno más barrigón que el otro, con pollas gordas y venosas. “Somos pareja, él pasivo total, yo versátil. Nos encanta lo guarro. ¿Te atreves?”. Les mandé la habitación y a las once en punto llamaron a la puerta. Abrí en bolas y con mi polla morcillona mientras ellos ya venían empalmados los dos. El pasivo, Javi, era un oso enorme, barba cerrada, tripa prominente, culo como un planeta. El versátil, Miguel, más fibroso, tatuado, mirada de lobo. Nada más cerrar la puerta ya me estaban comiendo la boca l...

La inagotable calentura (1985)

Semanas después de esa primera vez que me dejó temblando, con el culo ardiendo de ganas y la cabeza hecha un puto lío, ya era un adicto perdido a la sala X. Lo que empezó como “solo una vez, para probar” se convirtió mi vida en una puta obsesión: tres, cuatro veces por semana iba al cine x con la polla ya dura como una piedra dentro de los vaqueros, latiéndome contra la cremallera, el corazón aporreándome las costillas llegaba, pagaba mi entrada y me dirigía a mi sitio habitual, dónde ya me empezaba a hacer famoso por dejarme pajear. Con el paso del tiempo además me aventuraba a experimentar en los urinarios, donde había glory holes que, a pesar de los olores a semen rancio, sudor y lejía barata, me ponían más cachondo todavía. Entraba directo a uno de los servicios con puerta pero sin cierre,  me bajaba los pantalones y los calzoncillos de un tirón y me sacaba la polla dura y húmeda metiéndola en ese agujero glorioso en el que siempre encontraba placer.  A veces estaba tan ca...

Sauna Paraíso II (1998)

Entré a Paraíso con la polla ya latiendo dentro del pantalón. Bajé al cuarto oscuro y la oscuridad me tragó. Olía a seco, lujuria y vicio. Me quité la toalla de un tirón y empecé a andar desnudo, la verga tiesa rozándome el muslo. De pronto choqué con un culo bajito, redondo y empapado en lubricante. El tío estaba pegado a la pared, temblando de ganas. Le metí dos dedos sin avisar: resbalaban solos, el cabrón llevaba horas abierto y listo. Saqué los dedos, los chupé delante de él y le clavé la polla de un solo empujón brutal. Se le escapó un grito ahogado que se perdió entre los jadeos de la sala. Empecé a bombearle como un animal, agarrándole las caderas hasta dejarle marcas. Y entonces lo sentí: una mano grande, fuerte, que me abrió las nalgas y una tranca de caballo apoyándose en mi agujero. Un cubano mulato, alto, piel morena brillante de sudor, con una polla larga, gorda y venosa que parecía un arma. Me susurró al oído con ese acento que quema: «Te voy a romper, papi». Y empujó. M...

Sauna Paraíso I (1998)

Otro viaje a Madrid y en esta ocasión me fui a la Sauna Paraíso, no era mi primera visita pero sí que fue muy jugosa.  Llego sobre las 18:30, la sauna estaba a reventar porque era fin de semana. Me doy la vuelta rápida: ducha, jacuzzi, sauna seca… y cuando voy a la zona oscura con los laberintos y los cuartitos aquello era un horno de carne. Oscuridad total, solo las lucecitas rojas de emergencia. Me pongo a dar vueltas en pelotas con la toalla al cuello y de repente noto una mano que me coge la polla. Ni hola ni hostia. Era un tío alto, barbudo, con pinta de osazo madrileño, unos 45-48 años, pecho peludo y una polla ya tiesa como un palo. Me empuja suavemente contra la pared del pasillo y me empieza a comer la boca como si llevara meses sin besar a nadie. Me dejó loco. Nos metemos en uno de los cuartitos pequeños que tienen el colchón de skai negro. Cierro la puerta a medias (me encanta que miren) y nos ponemos a 69 en el suelo. El tío mamaba como si le fuera la vida en ello, trag...

Compartir (2000)

Este relato es un interludio entre dos historias soft que ya os contaré. Leed y disfrutad. Lo tengo con la correa negra al cuello, la misma que le puse cuando salió de la ducha hace dos horas. Va desnudo, solo con unas Nike blancas que ya están sucias de semen seco de la última vez. El culo todavía rojo de las nalgadas que le di en el coche para que se portara bien. Entramos al local. Oscuridad, luces rojas, olor a sudor y poppers. Veinte o veinticinco tíos ya están esperando. Todos saben que hoy traigo al nuevo. Lo llevo al centro del cuarto, donde hay un banco de cuero con argollas. Lo ato boca abajo, piernas abiertas, culo en pompa. El agujero todavía brilla del lubricante que le metí con la jeringa antes de salir de casa. —Este es el puto del que os hablé —digo en voz alta—. Regla única: se os corre dentro. Nada de condones, nada de sacarla. El que no cumpla, se va. El primero es un moreno de gimnasio, 1,90, polla gruesa como mi muñeca. Se pone detrás, escupe una vez y se la clava ...

Strong (2001)

Estuve en Strong cuando era una discoteca para el vicio, era de temática gay pero de vez en cuando iban tías en grupo a mirar e incluso de vez en cuando salían folladas y usadas, que es lo que buscaban.  Una noche que fui. Estaba follando a un tío cachas, rapado, que gritaba de gusto con cada embestida, tanto ruido hacia que a nuestro alrededor se habían agolpado un buen número de mirones, eso me excitaba más, y todavía más cuando descubrí que entre los voyeurs había al menos dos tías que no dejaban de mirar. Tanto me excitaban que no quería correrme aunque mi polla quería eyacular. El rapado acabó apagando sus gritos con un gemido ahogado y diciendo "me corro", así fue. Saqué mi polla de su culo y él se subió los pantalones y se marchó, los mirones se iban marchando, excepto las dos chicas y un chaval que iba con ellas.  No tendrían ni 20 años. No dejaban de mirar mi rabo duro y palpitante, les invité a acercarse y cogí a una de las chicas de la mano y se la puse sobre mi po...