Sauna Paraíso I (1998)

Otro viaje a Madrid y en esta ocasión me fui a la Sauna Paraíso, no era mi primera visita pero sí que fue muy jugosa. 

Llego sobre las 18:30, la sauna estaba a reventar porque era fin de semana. Me doy la vuelta rápida: ducha, jacuzzi, sauna seca… y cuando voy a la zona oscura con los laberintos y los cuartitos aquello era un horno de carne. Oscuridad total, solo las lucecitas rojas de emergencia.

Me pongo a dar vueltas en pelotas con la toalla al cuello y de repente noto una mano que me coge la polla. Ni hola ni hostia. Era un tío alto, barbudo, con pinta de osazo madrileño, unos 45-48 años, pecho peludo y una polla ya tiesa como un palo. Me empuja suavemente contra la pared del pasillo y me empieza a comer la boca como si llevara meses sin besar a nadie. Me dejó loco.

Nos metemos en uno de los cuartitos pequeños que tienen el colchón de skai negro. Cierro la puerta a medias (me encanta que miren) y nos ponemos a 69 en el suelo. El tío mamaba como si le fuera la vida en ello, tragaba hasta la garganta sin pestañear. De pronto se escucha ruido y entran dos chavales jovencísimos (no tendrían ni 23) que se quedan en la puerta mirando. Uno de ellos se saca la polla y se pone a pajearse viendo cómo el barbudo me devoraba el rabo.

El osazo se da cuenta, se levanta, coge al chaval que se pajeaba y se la mete en la boca sin preguntar. El otro chaval se acerca a mí, me pone de rodillas y me mete la suya: era fina pero larga y olía a jabón recién duchado. En menos de dos minutos ya éramos cuatro en el cuartito: el barbudo follándole la boca al primer chaval mientras yo mamaba al segundo y este me comía los huevos.

De repente el barbudo me dice al oído con voz ronca: “Quiero follarte delante de ellos”. Me pone a cuatro patas mirando hacia la puerta (que ya estaba abierta de par en par y había corro de gente). Se escupe en la mano, me unta, y me clava la polla de una estocada. Era gruesa y sabía perfectamente lo que hacía: me empezó a bombear fuerte, agarrándome por las caderas. Los dos chavales se pusieron uno a cada lado pajeándose y de vez en cuando me metían la polla en la boca alternándose.

En un momento dado, uno de los chavales se pone debajo de mí en plan 69 y me empieza a mamar mientras el barbudo me sigue taladrando. Yo ya no podía más: noté cómo me venía la corrida y le avisé, pero el chaval apretó más y eyaculé en su boca. Cuando me corrí, apreté tanto el culo que el osazo gruñó y se corrió dentro de mí a los pocos segundos, llenándome hasta que noté cómo chorreaba.

Se sacó, me dio un beso y se largó tan tranquilo. Los dos chavales se miraron, se sonrieron… y uno se tumbó boca arriba, se levantó las piernas y me dijo: “Ahora tú a mí”. Evidentemente no me hice de rogar.

En resumen: entré a las 18:30 pensando en una sauna tranquila y salí a las 21:15 con el culo en carne viva, tres corridas encima y la sensación de haber protagonizado una peli de Kristen Bjorn en directo.


Paraíso, nunca defrauda cuando está llena. 😈


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