Jóvenes y sumisos (2026}
Ayer me monté una maratón de vicio que duró horas con dos twinks de 20 años, dos deportistas con cuerpos esculpidos en el gimnasio pero delgados y suaves como seda, pieles bronceadas y depiladas, abdominales que se marcan con cada jadeo, y culitos redondos, firmes y hambrientos que parecen hechos para que un macho como yo los reviente sin piedad. Los traje a mi casa después de chatear un rato en la app, prometiéndoles una sesión que les dejaría los agujeros ardiendo y la mente hecha papilla. Y joder, cumplí con creces: los tuve atados, follados, humillados y cubiertos de lefa hasta que suplicaban por más, gritando como zorras en un puticlub. Empecé preparándolos en el salón, quitándoles la ropa despacio para ver cómo se les ponía dura solo con mis miradas. Les puse collares de perro con correas, les até las manos a la espalda con esposas de cuero negro que crujían con cada movimiento, y les separé las piernas con una barra metálica fría que les impedía cerrar los muslos, dejando sus cu...