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Mostrando entradas de febrero, 2024

El gran viaje: Nueva York III (1988)

Fueron unos días intensos los que estuve junto a Charles y Ann, aprendí bastante de ellos y fue una pena cuando me despedí, pero la semana había llegado a su fin. Tenía yo el teléfono de Greg, un neoyorkino de color de unos 50 años que era ex militar y que también conocí en Sevilla gracias a que cuando estuvo destinado en Rota coincidimos en una orgía en el Puerto de Santa María donde congeniamos y trabamos amistad, una amistad que se vio refrendada por varios encuentros más. Era divorciado, bisexual como yo   y me acogió en su pequeño apartamento donde recordamos que   nos compenetrábamos muy bien en el sexo, de hecho había congeniado también de manera sobresaliente con Ann y Charles, a los que les había presentado y con los que nos montamos una orgía de campeonato donde la estrella fue Ann a la que nos dedicamos los tres de manera brutal. Greg tenía un pollón de dimensiones fuera de lo normal, larga y gorda, más de 25 cm que tanto el culo como el coño de Ann se tragaron an...

El gran viaje: Nueva York II (1988)

Tras la cena aún duraba el jet lag y la verdad es que estaba bastante cansado al igual que mis amigos, así que nos fuimos a casa. Tomé una nueva ducha y tras cepillarme los dientes me fui a la cama donde me acosté desnudo y caí rendido. Me desperté cuando eran las tres de la mañana, debía ser el maldito jet lag. Fui a mear y vi que la habitación de Ann y Charles estaba abierta y ambos estaban dormidos desnudos con la ventana abierta. La imagen aún la tengo grabada en mi memoria, me excité al verlos allí, especialmente mirando a Ann, aunque la polla de Charles, estaba empalmada, era una tentación acercarme a comérsela, así que me acerqué a la cama y sin hacer ruido me puse a comerle el capullo a Charles, era un placer hacerlo mientras él dormía. Como no podía ser de otra manera él se despertó y tras verme me cogió y nos fuimos a mi dormitorio dejando a Ann sola y desnuda en la cama. Nos tumbamos los dos morreando y sintiendo el roce de nuestras pieles ardientes y lascivas. Sus manos n...

El gran viaje: Nueva York I (1988)

Veinte años tenía cuando me surgió la oportunidad de viajar a Estados Unidos, y más concretamente a Nueva York. Gracias a un matrimonio norteamericano de unos 60 años, Charles y Ann, a los que había conocido y con los que había realizado varios tríos. Los conocí durante una feria de Sevilla, fue bastante curioso pues era ya bastante tarde e iba algo pasadillo de fino, así que casi ni recuerdo como acabé en su hotel follándolos a ambos: lo que sí recuerdo es que pasé con ellos toda la feria follando sin parar, eran insaciables y yo un semental con esa edad, con erecciones duraderas y brutalmente duras, así que se encontraron el hambre y las ganas de comer. Su invitación la acepté de inmediato, ya que además de ofrecerme vivir con ellos unos días, máximo una semana pues vendrían sus hijos de la universidad y no querían que estuviese allí cuando llegasen,  lo pasaría bien. Tenía algo ahorrado así que me gasté casi todo en un billete de ida y vuelta, esta última sin fecha, pendiente ...

Swingers costasoleños (1990)

Durante los años 90, estaba de lleno implicado en las relaciones a tres, gracias a las revistas de contactos como Clima, Lib o Gente Libre. A través de esta última conocí a un matrimonio de la Costa del Sol. Eran Juan y Conchi, nos intercambiamos varias cartas y fotos que me había hecho con una polaroid. Ambos estaban en la cuarentena y eran bisexuales, yo por mi parte tenía 24 años, estaba hecho un mulo gracias a mis entrenamientos de balonmano, por lo que fue fácil que se fijaran en mí, además de en mi gruesa herramienta. Juan era alto, muy atractivo y de piel morena, ella era más bajita, algo metida en carnes, rubia de ojos claros y muy apetecible. Quedamos un fin de semana que me desplazaría a su casa costasoleña. Llegué a la parada de autobuses y Juan me estaba esperando, nos saludamos y durante el camino a su casa me comentó que quería saber si yo era bisexual de verdad o sólo lo decía para poder follarme a su mujer, la verdad es que fue muy directo por lo que me pilló de improvi...

Los americanos I (1987)

Durante la Feria de Sevilla de 1987 conocí, gracias a un amigo americano que jugaba en mi equipo, a varios militares de la base aérea de Morón de la Frontera, en Sevilla, donde su hermano estaba destinado. Dos de los que conocí fueron Bill y Steven, el primero era neoyorkino, afroamericano y medía casi 2 metros de altura. El tío estaba cuadrado. El otro era Steven, californiano, rubio, alto como yo, delgado y pecoso. Había nacido en San Diego, pero se había criado en San Francisco. Eran al menos las tres de la madrugada del jueves y habíamos estado bebiendo desde muy temprano. Tanto Bill como yo estábamos algo pedo, no parábamos de reírnos y de pasarlo bien mientras que Steven no parecía disfrutar de la feria o la bebida le había dejado apagado, por lo que Bill tras hablar con él me preguntó si conocía algún sitio donde pudieran pasar la noche ya que no estaban en condiciones de conducir. Yo en aquel momento estaba en un piso compartido, pero mis compañeros se habían marchado durante l...

Cruising reciente I (2023)

  Pasaba las navidades cerca de Cádiz, en Chiclana y a través de Grindr conocí a gente de la zona, hubo de todo, ahora os cuento sobre un chaval de 20 años, pasivo y algo afeminado, muy morboso y encantador. Tal era su encanto que tras charlar un par de veces quedé en recogerlo con mi coche e ir a una zona de cruising que hay en Chiclana y que él mismo me había indicado. Cuando lo recogí yo estaba algo nervioso por la juventud del chico, pero al entrar en el coche y comenzar a hablar con él mi deseo ya podía con mis nervios. Fue directo al grano, me indicó como ir y mientras conducía me sacó la polla, que se me puso dura al instante y comenzó a jugar con ella. En cuanto llegamos a la zona de cruising (Chiclana Park se llama) dejé el coche cerca de los árboles y él se lanzó a comerme la polla, el muy cabrón sabía como hacerlo, le retiré la cabeza o me haría correr y comencé a morrear con él. Hacía frío pero nos despelotamos casi enteros y lo puse contra el capó del coche donde le se...

Sauna Men (1998)

  Disfrutaba de una estancia en Madrid con motivo de unas reuniones que durarían unos días. Estaban previstas por las mañanas, por lo que me dejaba las tardes y las noches libre para poder disfrutar de Madrid y de todo el vicio que se puede encontrar allí. Llegué el domingo al mediodía en avión, me dirigí a la pensión que había cogido en la zona de Chueca, para estar más cerca del ambiente. Dejé el equipaje, tomé una ducha y miré algo de la publicidad que había en la pensión sobre pubs, locales, saunas y clubs de la zona. Miré que había un local llamado Troyans donde los domingos organizaban fiestas de todos desnudos. Comenzaban a eso de las 8 de la tarde, aunque el sitio estaba abierto desde las 6. Como aún no había comido salí a tomar algo, con la intención de volver a la habitación, descansar y prepararme para visitar Troyans. Pero durante la comida había un tipo en la mesa de enfrente que no paraba de mirarme, y yo a él. Tendría unos 55 ó 56 años, pelo canoso, ojos claros, alto...

Historias de la Mili I (1989)

Me incorporé al Servicio Militar con 24 años tras varias prórrogas por estudios, allí conocí a Gustavo, estábamos haciendo la instrucción en San Fernando en Camposoto, él era catalán, de 18 años recién cumplidos, mediría 1,70 y era delgado, de aspecto aniñado, moreno y ojos claros, uno no sabía si eran celestes o grises por mucho que lo mirase. Compartíamos litera, él arriba y yo abajo. Hicimos muy buenas migas desde el principio, pues era algo amanerado y había bastante gente que se metía con él, mientras que yo por mi parte fui algo parecido a su protector, incluso en una ocasión tuve que partirle la boca a un veterano que intentó humillarlo en la cocina. Me costó varios días de arresto en la Compañía, pero nadie osó meterse con él. Incluso un sargento, Martínez se llamaba, me felicitó por haber defendido al chaval, al que todos suponían que era homosexual. Gustavo por su parte no se despegaba de mí, eso sí, el chaval era muy discreto y buen tío. Cuando terminamos el período de instr...