Los americanos I (1987)
Durante la Feria de Sevilla de 1987 conocí, gracias a un amigo americano que jugaba en mi equipo, a varios militares de la base aérea de Morón de la Frontera, en Sevilla, donde su hermano estaba destinado. Dos de los que conocí fueron Bill y Steven, el primero era neoyorkino, afroamericano y medía casi 2 metros de altura. El tío estaba cuadrado. El otro era Steven, californiano, rubio, alto como yo, delgado y pecoso. Había nacido en San Diego, pero se había criado en San Francisco. Eran al menos las tres de la madrugada del jueves y habíamos estado bebiendo desde muy temprano. Tanto Bill como yo estábamos algo pedo, no parábamos de reírnos y de pasarlo bien mientras que Steven no parecía disfrutar de la feria o la bebida le había dejado apagado, por lo que Bill tras hablar con él me preguntó si conocía algún sitio donde pudieran pasar la noche ya que no estaban en condiciones de conducir. Yo en aquel momento estaba en un piso compartido, pero mis compañeros se habían marchado durante la feria a ver a sus familias por lo que disponía de sitio para acomodarlos. Les dije que si querían podían quedarse en mi casa, que además no estaba muy lejos de la Feria. Durante el camino de ida a casa tanto Steven como Bill me seguían, iban cogidos de la mano, algo que me extrañó al principio, pero luego descubrí como se rezagaban un poco y se morreaban mientras se metían mano, lo hacían disimuladamente al principio para pasar a ser más explícitos, ante mi cara de asombro me preguntaron si me molestaba ver como se besaban y les contesté que no, que me daba igual. Lo que no les confesé era que el verlos morrear de esa manera me había puesto la polla tiesa y dura. Llegamos a casa y les dije que me iba a duchar y que si querían podían ducharse también. Me fui al cuarto de baño y me desnudé metiéndome en la ducha para espabilarme un poco de los efectos del alcohol y del calentón que me hacía tener la polla dura y con ganas de marcha, así que me puse a meneármela en la ducha. Mientras me la meneaba Bill entró en el baño, iba en calzoncillos y pude ver sus músculos definidos y bien marcados, además de un paquete más que generoso, se quedó mirando mientras me la cascaba, sus ojos eran fuego al ver mi rabo dispuesto y preparado, no se lo pensó y se metió en la ducha conmigo, cogió mi polla con una mano mientras con la otra me cogió por la nuca y atrajo mi boca contra la suya, mi lengua buscó, entre sus labios carnosos y su blanca dentadura, la suya. Buceé en su boca con mi lengua mientras él no dejaba de mover la suya a la vez que acariciaba mi polla dura con las venas a punto de reventar, el agua caía sobra nosotros. No me quedé quieto con mis manos ya que con la derecha le bajé el calzoncillo y cogí su polla morcillona que me puse a menear. Era una tranca grande de verdad, y eso que la mía también lo era, pero lo que Bill ocultaba bajo sus calzoncillos era un premio al placer. Con mi mano izquierda baje el calzoncillo por atrás para apretar sus nalgas bien duras y atraerlo aún más hacia mí. Se dio la vuelta ofreciéndome su culo, le abrí las nalgas de ébano y comencé a jugar con mis dedos en su interior, mi lengua y mis dientes no dejaban de morder su cuello y espalda, bajé hasta su culo que abrí con mis dedos y hundí mi lengua en su hambriento agujero, el agua nos empapaba y nos ponía más a cien, él no dejaba de gemir, cada vez más fuerte mientras mi lengua no dejaba de jugar en su interior. Mi polla estaba durísima y la suya también, así que sin miramientos dejé de comerle el culo y se la clavé, entró con enorme facilidad, aun así, Bill pegó un grito mezcla de placer, lujuria y dolor. Mientras se la clavaba mordía su nuca y mi mano agarrada a su polla no dejaba de menearla. Tenía una polla impresionante, estaba deseando comérsela, pero su culo era un imán para mi polla de acero, así que no dejé de menearle el rabo con una mano y pellizcar sus pezones con la otra. No podía aguantar y quería correrme en ese culo tan apetitoso, duro y negro. Bill apretaba sus nalgas haciendo que mi polla fuese presa de un placer indescriptible. Era tal el ruido que hacíamos que Steven apareció en el baño polla en mano y sabiendo que era lo que ocurría. Se puso a meneársela mientras me follaba a su amigo, cuando iba a correrme avisé a Bill que en lugar de sacar mi polla de su culo se apretó más contra mí sin dejar que la sacara, me corrí en su interior de una manera brutal, clavándosela hasta los huevos. Steven continuó meneándosela, yo seguí bombeando sintiendo mi lefa en el culo más cojonudo que nunca había follado. Saqué la polla y entonces Steven se acercó y me cogiéndome por los hombros me hizo bajar hasta el culo de Bill obligándome a comérselo mientras el producto de mi eyaculación sobresalía de su interior. No dejé de comerle el culo, apretando sus huevos y meneando su polla, de repente Steven me cogió por los pelos, me levantó y se pegó un morreo conmigo, sorbiendo cuanto pudo de la lefa que había en mi boca y que había salido del culo de Bill.
Nos morreamos los tres, Bill y yo nos secamos mientras Steven se dio una ducha y nos fuimos al salón, sin dejar de acariciarnos y magrearnos, mi polla volvía a estar dura, la de Bill no dejaba de estarlo y Steven tenía un pene bastante normal. Me estaba morreando con Bill mientras Steven se dedicaba a mamarnos la polla a dúo cuando de repente entre los dos me inmovilizaron, yo era bastante fuerte, pero ellos dos no tuvieron dificultad alguna para poder someterme. Me vi de repente atado de pies y manos mientras Steven me comía el culo Bill me follaba la boca brutalmente, con auténtica vehemencia. Creía que vomitaría, pero el muy cabrón controlaba lo que hacía. Estaba asustado, pero tan excitado que me dejé llevar. Devoré la polla de Bill de tal manera que tuvo que apartarla, me soltó una hostia y me dijo que el ritmo lo llevaba él. Por su parte Steven no dejaba de jugar con mi culo, lo comía y metía sus dedos, poco a poco al principio, pero me dilataba de puta madre, de una manera que me ponía muy cachondo, noté como me metía varios dedos y me iba abriendo el culo, me gustaba lo que me hacía y estaba deseando sentir la polla negra de Bill follándome. Pero antes de que eso ocurriese Bill tenía otros planes, metía su polla hasta mi garganta, morreaba conmigo, me hacía abrir la boca y escupía dentro, usaba su pollón como una porra en mi cara, golpeando y excitándome aún más. Entre los dos me estaban llevando al éxtasis. Bill notaba como yo disfrutaba, así que fue a más y se puso a apretar mis pezones con unos brutales pellizcos, no fue dolor lo que sentí, sino placer. Un placer que fue a más cuando noté como Steven me follaba y además de su polla metía parte de su mano en mi culo, mi polla estaba a punto de reventar y los dos lo sabían, así que tras darme por el culo un buen rato e impedir mi eyaculación, Steven se puso a apretar mis huevos y a comerme la polla, cada vez que me excitaba me azotaba las nalgas. Bill por su parte me puso dos pinzas en los pezones y una en la lengua. Me arrastraron al cuarto de baño, me metieron en la bañera y me mearon en la cara, obligándome a tragar sus meos, mi polla no dejaba de gotear, cuando acabaron de mearse me ducharon con agua fría, me llevaron al dormitorio y me soltaron las cuerdas y las pinzas. Bill se tumbó y Steven me invitó a sentarme en ese increíble pollón que yo deseaba sentir dentro de mí. Entró como un guante en mi culo, las manos de Bill tiraron de mí y nos pusimos a morrear mientras su polla me taladraba, sentí que Steven jugaba con mi culo y pude sentir como intentaba meter su polla en mi culo, ya repleto con la polla de Bill, me dolía, pero no me podía resistir, quería que me follaran los dos. Steven consiguió penetrarme y pude sentir las dos pollas dentro de mí, se me escapó un grito de dolor en un momento dado, instante en el que Steven tiró de mí hacia arriba y mientras con una mano me meneaba la polla con la otra pellizcaba uno de mis pezones. Sentí como una de las pollas de mi interior escupía una inmensa cantidad de leche dentro de mí, me excité más aún, momento en el que me corrí sobre el pecho de Bill, este al sentir mi leche sobre su negra piel la restregó con una mano que se introdujo en la boca, momento que aproveché para morrearme con él, en ese instante sentí que Steven se corría en mi interior, sus movimientos cada vez más desenfrenados eran muestra de ello, cuando se corrió siguió bombeando un rato más, luego sacó su polla y se puso a comerme el culo aún con la polla de Bill dentro, eso sí, morcillona ya.
Fue un polvo espectacular y el inicio de una relación de amistad y complicidad sin igual. Tuve tiempo de vengarme de los dos y de ser bastante brutal en mi venganza, pero eso es otra historia que ya os contaré.
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