Historias de la Mili I (1989)

Me incorporé al Servicio Militar con 24 años tras varias prórrogas por estudios, allí conocí a Gustavo, estábamos haciendo la instrucción en San Fernando en Camposoto, él era catalán, de 18 años recién cumplidos, mediría 1,70 y era delgado, de aspecto aniñado, moreno y ojos claros, uno no sabía si eran celestes o grises por mucho que lo mirase. Compartíamos litera, él arriba y yo abajo. Hicimos muy buenas migas desde el principio, pues era algo amanerado y había bastante gente que se metía con él, mientras que yo por mi parte fui algo parecido a su protector, incluso en una ocasión tuve que partirle la boca a un veterano que intentó humillarlo en la cocina. Me costó varios días de arresto en la Compañía, pero nadie osó meterse con él. Incluso un sargento, Martínez se llamaba, me felicitó por haber defendido al chaval, al que todos suponían que era homosexual. Gustavo por su parte no se despegaba de mí, eso sí, el chaval era muy discreto y buen tío. Cuando terminamos el período de instrucción nos destinaron a varios de nosotros a un polvorín, Gustavo estaba entre los que coincidió conmigo. Era un destino muy tranquilo e independiente, apenas teníamos nada que hacer ya que las guardias las hacían los de la Policía Militar mientras que nuestro jefe era un Subteniente que apenas aparecía por allí. En una ocasión tuve que ir a un almacén en el que Gustavo estaba destinado, llegué y la puerta estaba cerrada, pero oí gente dentro, me colé por una puerta trasera, cuando descubrí a Gustavo y a otros dos tíos, un veterano que se llamaba Luis y que era de Córdoba y Javier, que era de Madrid. Estaban los tres liados. Gustavo estaba a cuatro patas en pelotas mientras que Luis le clavaba la polla por el culo, Javier se la metía a Luis. Me empalmé viendo como follaban los cabrones y lo bien que lo tenían montado. Me apetecía unirme al grupo, así que me abrí el mono de trabajo que llevaba y me dejé la polla fuera haciéndome visible. El primero en verme fue Gustavo, que lo primero que hizo fue sonreír al ver mi rabo duro y babeante. Luis me vio también, y me dijo que me sumase a la fiesta, no dudé ni un instante, me puse delante de Gustavo y sin pensarlo dos veces, le cogí la cabeza, acerqué mi boca a la suya, le di un morreo para acto seguido meterle el rabo hasta la garganta. Mi experiencia con hombres era ya amplia cuando llegué al Servicio Militar, pero hacía tiempo que no tenía la oportunidad de disfrutar de sexo con tíos jóvenes como yo. De los 4 yo era el mayor ya que tanto Luis como Javier tenían 18 y 19 años cada uno. Cuando me cansé de que Gustavo me mamara la polla la saqué, abrí su boca y le eché un lapo en su interior, el chaval flipó, pero se excitó tela, Luis que se lo estaba follando todavía se puso todo cachondo con lo que vio. Javier dejó de follarse a Luis y se me acercó para que morreásemos, yo ya me había quitado el mono y estaba en bolas. Mientras morreábamos Javier no dejaba de menearme la polla, yo apretaba sus pezones y notaba como se estremecía pues cerraba más su boca contra mi polla con cada apretón que sufría. Luis por su parte se corrió en el culo de Gustavo, que en cuanto tuvo el culo libre se lanzó a mamarnos las pollas a Javier y a mí. Por su parte Luis no sabía qué hacer, así que le dije que me comiera el culo, se sorprendió un poco con el tono de mi voz, pero no dudó demasiado en abrirme las nalgas y comenzar a chuparlo, le tuve que indicar como tenía que hacerlo y al momento ya empecé a notar que había aprendido rápido. Mientras me morreaba con Javier, Gustavo me comía la polla sólo a mí con el consiguiente cabreo del madrileño, al que paré en seco cuando quiso apartar a Gustavo de mi rabo para ponerlo en el suyo. Le obligué a arrodillarse y a que me comieran la polla entre los dos. Al principio pareció resistirse, pero yo era más grande y más fuerte que él por lo que le cogí el brazo y le dije muy claramente dándole una hostia que allí mandaba yo. El efecto de la hostia fue instantáneo y sirvió muy claramente para delimitar quien llevaba la voz cantante. Todos estaban excitados ante una experiencia que parecía nunca habían tenido la de un tío dominante que llevase las riendas. Cogí las cabezas de ambos una con cada mano y les obligué a morrear mientras mi polla estaba entre sus bocas. Luis seguía comiéndome el culo, el cabrón le había cogido el truco y cada vez me ponía más cachondo el sentir su lengua jugueteando en mi interior mientras sus manos manoseaban mis nalgas y mis huevos. No pude aguantar más y cuando me iba a correr obligué a los tres que se pusieran ante mí con las bocas bien abiertas, la explosión de semen que salió de mi polla fue espectacular me corrí con una intensidad y tal cantidad casi todo cayó en la boca de Gustavo, que no se esperaba esa cantidad de lefa, casi se ahoga, pero no lo llené sólo a él, sino que obligué a Javier a que me chupara la polla y no dejara escapar ni una gota de mi leche, mientras que a Luis y a Gustavo no tuve que decirles nada ya que estaban los dos putones morreándose e intercambiándose mi leche de una boca a otra. Yo seguí empalmado aunque aflojara algo el rabo, tanto tiempo en el cuartel sin desahogo me había tenido muy salido y esperaba resarcirme de ello  con esta oportunidad que estaba teniendo. Tanto Javier como Gustavo estaban empalmados. Luis la tenía morcillona, y era un pollón grandote y gordo como el mío, de los que me gustaba comer. Por su parte la polla de Gustavo era larga para lo bajo que era él, eso sí delgada, ideal para un culo estrecho, por su parte Javier tampoco iba mal despachado de rabo. Estaban los tres a la espera de mis instrucciones. Les pregunté a alguno si era pasivo solamente y descubrí que tanto Luis como Gustavo eran más pasivos, Luis a veces follaba, pero para eso decía tenía que tener un rabo en el culo también, mientras que Javier era activo, pero que alguna vez lo habían follado cuando había estado muy bebido. Puse a Luis y a Gustavo uno junto al otro a cuatro patas, y le dije a Javier que les fuera comiendo el culo que nos los íbamos a follar los dos. Javier se dedicó al culo de Luis, por el que parecía tener mayor predilección, mientras que yo tenía muchas ganas de follarme a Gustavo a tope. Le abrí el culo bien abierto y comencé a jugar con mis dedos ensalivados en su interior, el pequeñín dilataba muy bien, mis dedos se alternaban con mi lengua en su interior, apretaba también sus huevos colgando que me comía con apetito, estaba el cabrón excitadísimo, tanto que su polla no dejaba de gotear líquido preseminal, se la meneé un poco antes de meterle mi polla en su culo, le debió doler a pesar de haberlo dilatado, mi polla es bastante gorda y al principio duele, aunque el placer pudo con el dolor y el cabronazo comenzó a gemir pidiendo que le diera fuerte, estuve bombeando rabo un buen rato, ya que no parecía que me fuese a correr fácilmente. Por su parte Javier se animó a metérsela a Luis, que engulló la polla con su culo de manera espectacular, tenía el tío una capacidad de engullir pollas tremenda, tan bien lo hacía que el pobre Javier no tardó en correrse en el interior de Luis, cuando sacó su polla del culo esta estaba arrugada y del culo del putón de Luis salía lefa a borbotones, la corrida de Javier había sido espectacular. Yo sin dejar de follar a Gustavo le die a Javier que chupase todo lo que salía del culo del follado y que cuando tuviese la boca bien llena se morrease conmigo, el cabrón accedió de momento. Mientras nos morreamos Javier y yo, no dejé de clavársela a Gustavo hasta los mismísimos cojones. Se la metía entera y cada vez que llegaba al final él se estremecía. El morreo con Javier mezclando su lefa en nuestras bocas me había puesto más cachondo, por lo que sin sacar mi polla del interior del culo de Gustavo, nos pusimos de pie, lo puse contra la pared y mientras se la clavaba le mordía el cuello y jugaba con sus pezones. Él por su parte todo empalmado no dejaba de meneársela, yo le ayudaba de vez en cuando apretando su rabo, en uno de mis apretones que coincidió con una de mis embestidas más fuertes no aguantó más y se corrió, noté su lefa y no pude más que coger su capullo y restregarlo haciendo que el placer fuese tan intenso que se mezclase con dolor. Luis y Javier no se quedaban parados mientras follaba a Gustavo, sino que me mordisqueaban la espalda, jugaban con mi culo, y me ponían más caliente aún, por lo que no pude aguantar  más y me corrí en el interior del culo de Gustavo, mi descarga fue intensa y cuantiosa, él notaba como mi lefa se hacía sitio en su interior y apretaba el culo fuerte contra mi rabo para sacar todo el jugo que escupía. Al final saqué mi polla morcillona, Luis se abalanzó al culo de Gustavo y comenzó a chuparlo y a sorberlo para comerse mi lefa, mientras que Javier se puso a mi lado a seguir morreando. Estábamos los cuatro liados unos con otros, cansados pero no tanto como para que nuestros rabos no quisieran más. En esa época y en el cuartel estábamos supersalidos y con una oportunidad como la que se nos brindaba no podíamos dejarla pasar. Ahora me tocaba a mi comer pollas, me puse primero con la de Luis, a la que tenía ganas de hincarle el diente desde que la vi, los otros al ver como se la comía a su compañero pusieron sus pollas al alcance de mi boca, yo alucinaba teniendo esos tres rabos a mi alcance, me los metía de uno en uno en la boca notando como se iban endureciendo, conseguí meterme la de Gustavo y la de Javier a la vez en la boca, lo intenté con las tres, pero la de Luis era demasiado gruesa. Los tíos se animaron y cambiamos los roles, ahora los tres estaban dispuestos a abusar de mi. Luis me obligaba a meterme su polla hasta mi garganta mientras que Javier  cogía mis huevos y los apretaba de manera algo dolorosa, me decían ahora te vas a enterar tú. Por su parte Gustavo me mordisqueaba los pezones causándome dolor, me tenían inmovilizado. Luis sacó su polla de mi boca y me obligó a abrirla bien, me soltó un escupitajo que me excitó tanto que me empalmé de momento. Javier lo notó y me puso a cuatro patas e hizo que Gustavo me comiera el culo, le dijo que me lo lubricase bien que me iba a enterar. Por su parte Luis me follaba de nuevo hasta la garganta, casi me hacía vomitar pero el cabrón, cada vez que veía que casi me asfixiaba sacaba su polla y me soltaba una hostia. Una de las veces se puso a morrear conmigo a la vez que notaba como los dedos de Gustavo o Javier, no sabía quién era el que me estaba dilatando y jugando con mi culo, puede que fuesen los dos a la vez. Me estremecí de placer, mi polla estaba durísima. De pronto noté como me metían el rabo en el culo y comenzaban a follarme, no podía ver al que me follaba, ni me importaba, el placer era cojonudo, mientras uno me follaba el otro jugaba con mis huevos y mi polla pero sin meneármela, Luis no dejaba que disfrutara la follada que me estaban dando pues era muy exigente con su polla, me puse a comérsela de tal manera que casi estuvo a punto de correrse en mi boca pero el cabrón sacó el rabo justo a tiempo para correrse en mi cara, usó su polla para restregar toda la lefa por mi jeta, y meterla de nuevo en mi boca para que se la chupara de nuevo, era delicioso el sabor de su lefa y el sentirla en mi cara, pero más deliciosa era la follada que me estaban dando. Me habían dilatado el culo bien pues el placer que experimentaba era de primera. Me obligaron a cambiar de postura. Gustavo se tumbó y Luis y Javier me obligaron a sentarme en su polla. Me la metí sin miramientos, entró como la seda, pero la idea de los tres cabronazos iba más allá de meterme la polla de Gustavo por el culo, me hicieron echar hacia adelante y noté como una segunda polla intentaba entrar en mi dilatado culo en el que ya estaba la de Gustavo, era la polla de Luis, que se hizo sitio y noté los dos rabos en mi interior, mi polla estaba a tope, y del roce con el vientre de Gustavo estaba a punto de correrme, pero lo que hizo que me corriese fue el sentir la explosión de los dos rabos a la vez en mi culo, fue un manantial de lefa el que sentí en mi interior, en cuanto se corrieron mi polla se puso frenética y tuve una eyaculación feroz y espectacular. Las dos pollas a pesar de haberse corrido seguían en mí. Luis no dejó  que sacaran las pollas hasta que él estuvo preparado para recibir el semen que salía del interior de mi culo, el muy cabrón se puso a comérmelo a saco, sorbía todo lo que tenía dentro, cuando se cansó de chupar se puso de pie, me pusieron boca arriba y los tres comenzaron a mearme. Era la primera vez que me meaban, yo había meado a alguno en alguna ocasión, pero era la primera vez que recibía una meada. Gustavo se puso a mi lado y abrió la boca para tragar el meado de los otros dos, eso sí sin dejar de mearse encima de mí. Era placentero recibir el cálido líquido sobre mi cuerpo sudoroso y sentir como resbalaba. Al final nos tumbamos y estuvimos morreando hasta quedarnos dormidos.


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