Gabriel no era un ángel (2025)
Hace un par de meses, a través de una web de contactos, machobb.com, contacté con Gabriel, un tío de Cádiz de 57 años. Tenía un físico cojonudo, barbita canosa y rapado. Era versátil y me confesó que estaba harto de quedar con tíos que se decían versátiles y sólo eran pasivos y que tenía ganas de que le dieran rabo.
Quedamos una tarde en su casa, vivía solo y me recibió con pantalón de deporte y camiseta, en cuanto entré en su casa nos pusimoso a morrear como dos viciosos, nos desnudamos y nos magreamos, seguimos morreando y jugando con nuestros rabos, a él le encantó mi polla y se puso a comerla con auténtica pasión, tanto qeu tuve que decirle que parase o me correría, me tenía a mil, estábamos en el sofá del salón y me puso a cuatro patas y se puso a comerme el culo, no pude resistir y gemí como una puta, él al oir mis gemidos se puso a meter su lengua más adentro de mi culo y a jugar dentro de él, mi polla estaba a reventar, me di la vuelta y tras un nuevo morreo le cogí la polla y me puse a comérsela, me la metía hasta la garganta llegando a tenr arcadas, pero seguí, hasta que le obligué a correrse en mi boca, en cuanto saqué toda la lefa de su rabo me puse a morrear de nuevo con él, jugando con su leche en nuestras bocas, lo puse a cuatro patas y ahora fui yo el que empezó a jugar con mi lengua y mis dedos en su culo. Me encantaba comerle el culo y apretar sus duros cachetes, él se estremecía y no dejaba de moverse, me pidió que lo follara. Así que saqué mi lengua de su culo y sin mediar palabra ni lubricarme el rabo se la comenzó a meter, mi polla es gruesa y me costó meterla en su estrecho culo, poco a poco lo conseguí mientras él se puso a temblar del placer de sentir mi rabo en su interior. Mientras se la metía a cuatro patas sobaba su cuerpo, mordía su espalda y jugaba con su polla que de nuevo estaba dura, le avisé que me iba a correr y cerró su culo alrededor de mi polla para impedir que la sacara y poder preñarlo. Fue una descarga larga e intensa, me dejé llevar y empujé mi polla todo lo que pude en su interior, él gritó mientras mi lecha se esparcía en sus entrañas. Fue una corrida inolvidable para ambos, a pesar de que me había corrido quería que no sacara mi polla de su culo, me dijo que quería sentirme todo el tiempo que aguantase con el rabo duro. Mi erección no se resintió a pesar de la corrida, podía sentir su culo palpitar en mi glande y tenía ganas de sacar el rabo y meter mis dedos en su interior. Así que saqué mi polla, le di la vuelta poniéndolo frente a mí y comencé a morrear con él, solo paramos para dirigirnos a su cama donde lo tumbé, levanté sus piernas e introduje mi polla de nuevo dentro de él. Esta vez entró como la seda en su culo, comencé a batir la leche que tenía dentro y seguí follándolo, no me corrí, pero ver su cara de placer me ponía de lo más cachondo, así que saqué mi polla de su culo y lo puse a mamar. Ni corto ni perzoso Gabriel se puso a devorarme el cipote a la vez que sus dedos buscaban mi culo, en un momento me ví a cuatro patas y sentí como gabriel me comía el rabo y los huevos por detrás para pasar a mi culo con su lengua y dedos y por último clavarme la polla en el culo sin avisar, fue una descarga de placer sentir como se abría paso dentro de mi su polla, su tamaño era ideal para mi culo y sus embestidas eran las de un experto, yo seguía empalmado, cambiamos de postura, ahora me tocaba a mi estar tumbado en la cama y sentir a Gabriel follándome, juagndo con mis pezones, comiéndonos la boca y notar su cuerpo estremecerse en cada embestida, me avisó que se iba a correr, no lo hizo dentro, lo hizo sobre mi polla y barriga, cuando terminó de correrse restregó sus manos por la corrida y comenzó a pajearme la polla irándome a los ojos con una cara de vicio que pocas veces había visto antes en otros, estábamos poseídos por la lujuria, cuando notó que me corría se puso a comerme la polla y a tragar hasta la última gota de leche que salió, yo apretaba mis manos en su cabeza evitando que dejara de hacerlo, casi lo asfixio, pero a él no le importó, se tumbó sobre mi y nos pusimos a besarnos mientras nuestros cuerpos exhaustos se relajaban. Así estuvimos hasta que tuve que marcharme, mi cuerpo quería sentir el olor a sexo de Gabriel, pero tuve que ducharme, él por su parte me dijo que no se ducharía para recordar cada instante de nuestro encuentro. Me vetí, nos despedimos con un largo beso y quedamos de nuevo en vernos en una semana.
Ese encuentro os lo contaré pronto.
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