Contactos por internet (1998)
Bien es sabido que desde que internet comenzó a funcionar el porno ha sido una
parte importante de la red y los contactos también. Gracias a los programas de
IRC descubrí chats de todo tipo, desde sexo bisexual, parejas, hombres, BDSM,...
Me aficioné a varios, especialmente a #Gaysm. En este canal descubrí a bastante
gente amante del sexo muy duro. Hice algunos amigos, con los que charlaba aunque
no quedaba, otros desaparecían al poco tiempo, pero sí que fui quedando con
algunos. Tuve la suerte de cara ya que por mi tarabajo en aquellos años viajaba
a menudo por toda España y a veces al extranjero. Conocí a un tío de lo más
vicioso de Madrid, nos intercambianos fotos, fantasías, morbos etc. En uno de
mis viajes a la capital quedé con él directamente en su casa. Cuando iba de
camino iba nervioso, la boca seca y unas ganas locas de dar caña. Mi polla iba
dura, así que cuando llegué y me abrió la puerta desnudo entré, me saqué el rabo
y lo puse a mamar. Su voracidad y su ímpetu eran contagiosos, me quité la ropa y
nos dirigimos al salón, donde me senté en un sofá y le ofrecí el culo para que
me lo comiera, se puso a jugar con su lengua alrededor de mi esfínter, jugaba
metiendo la punta de la lengua dentro y dándome cada vez más palcer, abría mis
nalgas y su lengua entraba con fuerza dentro de mi culo haciendo que mi polla se
endureciera cada vez más, me sentía en éxtasis y tenía ganas de darle un buen
meneo al cabró, lo cogí tirando de sus pelos y me puse a morrear con él,
sintiendo el sabor salado de mi culo en su boca, mi polla se apretaba contra su
cuerpo, no dejaba de lubricar por la excitación, cogí su cabeza y lo puse a
mamar rabo, se la metía hasta la garganta, notaba sus arcadas en cada embestida
mientras aguantaba mi polla dentro de él y no lo dejaba sacarsela. Estaba a
punto de vomitar cuando le saqué mi rabo de su boca, las babas se acumulaban en
su cara, le solté una hostia y volví a morrear con él como si no hubiera un
mañana. Sobre la mesa había un par de consoladores bien grandes y un tubo de
lubricante. Lo puse a cuatro patas y me fui a comerle el culo, le mordí las
nalgas bien fuerte, él se excitó, se estremeció y gritó de placer mientras mi
boca by¡uscaba su culo y mis dedos explraban su interior, mientras comía culo
jugaba también con su polla que, aunque no era muy grande, estaba bastante dura.
Tras comerle el culo un buen rato y azotar sus nalgas se la metí sin
contemplaciones, cuando la sintió dentro de él comenzó a moverse al compas de
mis embestidas. Era una coreografía increíble. Se la metí hasta el fondo, tuvo
que dolerle ya que tengo un buen pollón, especialmente grueso, pero en lugar de
quejarse sus gemidos de placer iban in crescendo. Tanto que se convirtieron en
gritos, el cabrón se corrió sin tan siquiera tocarse, tal era la follada que le
estaba dando que no se aguantó y tuvo una sensacional corrida, yo estaba a punto
pero me contuve, paré, saqué mi polla de su culo y dándole la vuelta le solté
una hostia por correrse sin mi permiso, le abrí la boca y le escupí. El
cabronazo se puso más puta a medida que lo humillaba más, así que lo puse boca
arriba, le levanté las piernas y le metí la polla que entró en su agujero
dilatado sin problemas, se la clavé bien duro y le tuvo que doler bastante pero
su dolor era mi placer y el suyo también, le comí la boca mientras su polla que
había quedado morcillona tras correrse se comenzaba a endurecer de nuevo, lo
notaba porque me rozaba la barriga, bajé la intensidad de mi follada para no
correrme, y comencé a menear su polla mientras me lo follaba. Su cara era el
reflejo de la lujuria y el placer, estaba extasiado mientras sentía como lo
destrozaba por dentro y por fuera, alterné menearle el rabo con pellizcar bien
fuerte sus pezones hasta que no pude más y me corrí, él al sentir mi corrida
quiso correrse también e intentó menearse la polla, le di una hostia y se lo
impedí, mi polla no dejaba de preñarlo, la saqué de su culo aún dura y me puse a
jugar con mis dedos en su interior, él se estremecía y le temblaba el cuerpo, al
final se corrió mientras jugaba con su próstata, aproveché que tenía cerca uno
de sus consoladores, el más grande, y se lo metí en su culo preñado. No dejaba
de gemir y pedir más, decía que era mi cerda y mi perra, sólo quería caña. Mi
polla estaba aún dura a pesar de la corrida, pero mis ganas eran muchas, me
senté en el sofá y lo puse a mamarme la polla y a que jugara con mi culo, él aún
llevaba el consolador grande dentro del suyo, había un dildo de bolas, le dije
que me lo metiera, tuvo que lubricarlo y me lo metía mientras me comía la polla.
Estaba a gusto sintiendo las bolas entrar una a una en mi culo y cuando todas
estuvieron dentro, movió le consolador sin sacarlas para luego ir sacándolas
poco a poco. Estuvo así un buen rato, mi polla a punto de reventar en su boca,
mi culo hambriento de placer con el consolador. No pude aguantar más y dejándome
llevar me corrí en su boca mientras las bolas se deslizaban dentro de mí en un
vaivén de dentro fuera y fuera dentro, fue una corrida cuantiosa a pesar de
haberme corrido antes, cuando acabó de chupar hasta la última gota de mi leche
nos pusimos a morrear, momento que aprovechó para sacarme el consolador del todo
y de manera brusca, fue como un latigazo el que sentí que llegó hasta nuestras
bocas, la leche se derramaba por la comisura de nuestros labios, su culo, en el
que yo metía los dedos tenía también restos de mi leche. Era tal el placer que
bajé mi boca mordisqueando su cuello, deleitándome con sus pezones en mis labios
y dientes acabando en su polla donde me puse a mamar y a jugar con sus huevos y
su culo hasta que se corrió, la descarga fue sensacional, cuando le sorbí hasta
la última gota y dejé su polla flácida gracias a mi juego de lengua sobre la
punta de su capullo nos pusimos a morrear de nuevo. Éramos dos en uno solo. El
placer experimentado nos había dejado agotados. Estuvimos un buen rato
abrazados, acariciándonos y besándonos, hasta que nos fuimos a la ducha donde
primero me metí yo, nuestras pollas estaban morcillonas, le dije que entrase
conmigo y me enjabonase bajo la ducha, al final acabé follándolo de pie en la
ducha, fue un polvo simple, descargar más tensiones y placer. Pero no acabó ahí
el vicio, me entraron ganas de mear y cuando él vió que empezaba a hacerlo en la
ducha se abalanzó sobre mi polla a beberse los meos, fue el final de un
encuentro apoteósico entre dos cerdos viciosos.
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