Volviendo por Madrid (2017)

Tengo un curso en Madrid y eso es algo que hay que aprovechar. Tengo ganas de sauna, por lo que miro por internet alguna que tenga clientes de mi edad, 50 tacos, veo que la más recomendada es Octopus a la que llego sobre las 20:35 con la polla ya medio dura dentro de los vaqueros, recién salido del curso. Pago en la entrada, me desnudo en la taquilla y salgo con la toalla colgando y la verga gorda balanceándose como un puto ariete.

Nada más entrar al pasillo oscuro un oso de 60 años, 140 kg, barriga peluda y barba blanca me agarra los huevos y me gruñe al oído:  
«Hostia, qué pedazo de polla traes, cabrón… esta noche te la vamos a vaciar hasta que llores».

Me lleva arrastrando a la cabina 3. Dentro hay dos casados esperando con los culos ya lubricados. Uno se pone de rodillas y se me traga los 19×15 de polla hasta la garganta, ahogándose y babeando. El otro me abre el culo con las dos manos y me clava la lengua hasta el fondo como si quisiera comerse mis tripas. Me mete tres dedos de golpe y me escupe dentro: «Este culo está pidiendo polla gorda desde que has entrado, cerdo».

Me ponen boca abajo en la cama. El primero se sienta encima de mi verga de una embestida y empieza a botar como un puto animal. El otro me sigue comiendo el culo sin parar: lengua, dedos, cuatro dedos, el puño entero hasta el antebrazo. Me corro la primera vez sin tocarme: chorro tras chorro dentro del culo del que me cabalga, tan dentro que cuando se levanta le sale la leche por el agujero como un grifo roto.

Voy desatado y con un vicio que llevaba dormido demasiado tiempo por lo que salimos al darkroom grande con ganas de todo. Para mi sorpresa me atan al sling y me ponen las piernas bien abiertas como una puta.  
El primero que se pone detrás es un gordo de 150 kg con una polla corta pero gruesa como una lata de Coca-Cola: me la mete de golpe hasta los huevos y me folla como si quisiera partirme en dos, mientras siento el rabo destrozarme las paredes del culo otro tío sin cortarse me mete un pollón gordo y largo en la boca follándome hasta la garganta,  noto que me ahogo con ese trozo de carne dura palpitando en mi boca, sintiendo el doble placer de comerme ese tremendo manjar mientras mi culo echa fuego de placer. Tan intensamente me follan la boca que casi  me ahogo mientras mi nariz es una fuente de babas vomitadas. Hay más tios, que me comen los pezones o se masturban sobre mi pecho, de repente siento que el gordo pollón que me estaba destrozando de dolor y placer sale de mi culo y se corre sobre mi polla, dura como el acero y caliente como la lava. El tío frota su polla contra la mía mientras su lefa pegajosa aviva mi vicio. El que me follaba la boca al ver mi culo libre se lanza por él, se pone a comerlo poniéndome más cerdo y con menos resistencia para lo que quieran hacerme. Un tío al ver mi boca libre se pone a morrear conmigo, otros se turnan, con el que me follaba la boca, a jugar con mi culo. Juegan  comiéndome el culo: uno me mete la lengua, otro cuatro dedos, otro me abre con un plug XXL y me escupe dentro hasta que siento el culo como un puto túnel y siento que no quiero parar. 

Me follan cinco a la vez:  
- Uno en la boca hasta que se corre len mi garganta.  
- Dos en el culo a la vez (sí, dos pollas gordas dentro al mismo tiempo, me desgarran y me llenan de leche caliente).  
- Los otros dos aprovechan su oportunidad después de que mi culo estuviera preñado y derramando leche, me comen  los huevos y meten sus dedos en el culo mientras me follan.

Me desatan y ya soy yo el que revienta.  
Cojo al oso de barba blanca, lo pongo boca abajo y le meto los 19×15 hasta el fondo de una sola estocada. Grita como una perra: «¡Rómpeme, cabrón!». Le follo tan fuerte que  se parte en dos de placer, casi se desmaya. Otro se pone debajo y me come el culo mientras yo reviento al de arriba. Me corro la tercera, cuarta y quinta vez dentro de tres culos distintos, tan profundo que cuando salgo les chorrea la leche por las piernas como si tuvieran incontinencia.

Durante las siguientes tres horas soy el puto amo de la sauna.  
Mi polla no sale de ningún culo más de un minuto:  
- Me monto encima de uno y le reviento el ojete hasta que llora.  
- Otro me monta a mí y me folla como un martillo mientras yo sigo clavando.  
- Cada vez que me agacho, tengo tres lenguas y cinco dedos dentro del culo.  
- Me mean encima, me escupen, me corren en la cara, en la barriga, dentro del culo.  
Me corro varias veces más: dentro de culos, dentro de bocas, encima de caras, en el suelo mientras me mean encima.

Al final, en el jacuzzi, me rodean ocho cerdos.  
Me mean encima mientras yo me pajeo mirando.  
Me corro la última vez encima de la cara de un sumiso que abre la boca y se traga hasta la última gota mientras otro me mete el puño entero por el culo.

Salgo a las 03:30 andando como si me hubieran picado en una picadora, con el culo abierto como un túnel de lavado, la polla roja e hinchada de tanto follar, y el cuerpo cubierto de meados, leche y sudor ajeno.

Y pienso:  
«Joder… esto es lo que es ser un puto macho de verdad».


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