Más que compañeros I (1984)

 Durante mi época universitaria estuve compartiendo apartamento con un compañero durante un curso completo, Andrés, era un sitio pequeño, con un dormitorio para los dos, una cocina americana, un cuarto de baño y una azotea para nosotros. Él tenía novia, Inmaculada. Los dos eran bajitos, él muy delgado y un fumador empedernido, ella tenía un cuerpo perfecto a pesar de su altura, no era guapa pero tenía algo que la hacía muy atractiva, aunque ese algo no estaba a la vista podía percibirlo. Yo en esa época era un visitante muy asiduo de las salas X donde me dejaba pajear y mamar varias veces cada vez que iba. 

Cuando traía la novia al apartamento para follar yo solía marcharme, aunque durante los fines de semana se solía quedar viernes y sábados noche. Un fin de semana que llegaron muy colocados los dos, se pusieron a follar los dos en la cama, justo al lado de la mía. Ellos sabían que yo estaba despierto pero no les importó, ella estaba muy muy caliente y él después del polvo se quedó como un tronco, ella intentó reanimarle la polla sin que él pudiera ni abrir los ojos. Tras un rato intentándolo me miró, con una mirada cargada de lujuria y soberbia. Su cara era una invitación, estaba desnuda exhibiéndose y tocándose para calmarse ella sola, yo me destapé, tenía una erección de caballo y me saqué la polla para masturbarme delante de ella mientras ella lo hacía delante mía. De repente se puso a gemir justo cuando el orgasmo le llegaba brutalmente, momento que aproveché para acercarme y hundir mi cabeza entre sus piernas y comenzar a comerle el coño durante su orgasmo, ella emitió un grito pero tapó su boca con una mano mientras con la otra apretaba mi cabeza contra su coño. Mi lengua y mis labios acentuaron y prolongaron su orgasmo, fue tan brutal que cayó destrozada junto a su novio, que estaba como un tronco, en la cama. Yo seguí comiendo su coño, deleitándome con su vagina y dejando a su clítoris respirar y que se recuperara, se lo estuve comiendo un buen rato, tanto que ella se volvió a excitar y me empujo a mi cama, donde me tumbó y se sentó sobre mi polla, comenzó a cabalgarme suavemente al principio, mientras lo hacía yo jugaba con sus pechos y sus pezones y de vez en cuando mis dedos buscaban su clítoris para apretarlo. Le llegó el orgasmo en un eléctrico temblor con mi polla dentro de ella, fue algo que disfrutó con una cabalgada cada vez más rápida y brutal, le dije que me iba a correr y no quería hacerlo dentro de ella porque ni llevaba condón ni sabía si tomaba anticonceptivos. Ella no me dejó, al contrario apreto su vagina alrededor de mi polla impidiendo que pudiera moverme, así que cuando me corrí fue una eyaculación brutal que coincidió con uno de sus nuevos orgasmos. Llevaba varios y este fue el más intenso. Acabó tumbada sobre mí comiéndome la boca. Así estuvimos unos instantes hasta que nos levantamos y fuimos al baño, me duché mientras ella se lavaba sus partes íntimas. Su novio no se había enterado de nada, o al menos eso creímos los dos.

Nos pusimos a charlar tomando un café, me confesó que con Andrés le costaba mucho correrse, que lo de esta noche era la primera vez, que ella pensaba que lo normal era lo que ocurría con su novio. Yo le dije que no, que si se folla bien las mujeres podían alcanzar varios orgasmos que las llevaba cada vez a más. Mi polla le gustó, dijo que la sentía en cada uno de los movimientos que hacía en su interior. Me pidió que se la enseñara, que a plena luz la vería mejor, yo con la conversación que estábamos teniendo estaba excitado así que cuando la saqué estaba más que morcillona, ella la cogió de manera desvergonzada y se puso a juguetear con ella, en un momento se puso a comerla. Lo hacía con delicadeza, jugando con mi glande, cosquilleando mis huevos, yo por mi parte no me quedaba quieto y me puse a sobarla, cuando nos dimos cuentas estábamos los dos en el sofá haciendo un 69, y ella de nuevo se corrió en mi boca, esta vez llevé la iniciativa y la coloqué a cuatro patas en el sofá y tras comerle el coño y el culo se la clavé, ella al sentirla hasta dentro gimió con algo de dolor pero que le resultó placentero, mientras se la metía y le bombeaba polla metía mis dedos poco a poco en su culo, ella al principio pareció resistirse, pero le dije que se dejara llevar, que le iba a gustar. Así fue, se corrió como una auténtica zorra, con mi polla dentro de su coño y con varios de mis dedos en su culo, cuando saqué la polla seguí jugueteando con su culo mientras ella suspiraba de placer y temblaba de excitación, tan caliente estaba la muy puta de Inmaculada que me dijo que quería senir mi polla dentro de su culo. Yo no me había corrido pero la proposición me excitó tanto que tuve que ponerme a comerle la boca alejando mi polla de su alcance. Cogí vaselina que teníamos en el baño para las rozaduras y me puse a jugar con su culo y la vaselina, cuando lo tuvo lo suficientemente dilatado me llené el rabo de vaselina también y comencé a follarla, poco a poco, pacientemente, hasta que una vez su culo se adaptó a mi polla comencé a empotrarla de nuevo a cuatro patas, la muy zorra se corrió con la follada que le estaba haciendo por el culo. Era una auténtica máquina de orgasmos. No fue un orgasmo, fueron varios, hasta que me dejé llevar y me corrí en su culo. Mantuve mi polla dentro de ella mientras mordisqueaba su espalda y tiraba de su pelo. Acabamos los dos agotados, no fuimos ni al baño, nos fuimos directamente a la cama, ella estuvo un rato en la mía con su cuerpo caliente pegado al mío, besándome y mordiendo mi cuello, hasta que le dije que se fuera con su novio no se fuera a despertar.

Por la mañana cuando me desperté Inmaculada y Andrés no estaban, así que me duché y me fui a dar un paseo para analizar todo lo ocurrido la noche anterior. Andrés volvió al apartamento por la tarde, lo hizo solo, ya que ella se quedó en el Colegio Mayor donde vivía. Andrés se puso a hablar conmigo de manera más franca y amigable que nunca, me quedé algo mosqueado hasta que me confesó que nos había visdto follar en el sofá y se había puesto muy cachondo mientras follábamos, que le gustaría algún día que hiciéramos un trío los tres. Me quedé bastante cortado pero le dije que si a ellos les apetecía no había problema por mi parte. Entonces me confesó también que se lo había dicho a su novia y que ella se sinceró con él, se excitaron tanto que se metieron en un cine para darse el lote y acabaron follando como nunca. Nos reímos los dos un buen rato, él me dijo que nunca me había visto la polla empalmada, que sino me importaría enseñársela. Yo con la conversación la tenía morcillona y me la saqué con total naturalidad, Andrés me la cogió y la acarició y la meneó un poco, él no sabía de mis aventuras con otros hombres por lo que no se esperaba que le dijera, haz lo que quieras con mi polla. Se agachó y se puso a comerla, lo hacía torpemente pero con ganas, le ayudé a hacerlo ya que le dije que nos despelotáramos y nos fuéramos a la cama, allí le cogí la polla y le expliqué como comerla bien, haciéndole una demostración con mi boca en su rabo, que aunque no era tan grueso como el mío tampoco era pequeño. Nos pusimos a jugar, comiéndonos los pezones, mamándonos los rabos, pajeándonos, le estuve comiendo también el culo después de hacer que se lo limpiera y así estuvimos  hasta que nos corrimos varias veces. Él me confesó que era la primera vez que se había corrido más de una vez en un encuentro. Le dije que se fuera acostumbrando para darle caña a la pantera de su novia.

Continuamos charlando y le confesé mis aventurillas en las salas X y me dijo que quería venir conmigo en alguna ocasión. Como era domingo y ya era tarde lo dejamos para la semana siguiente. 

Continuará

Comentarios

  1. Qué historia mas cachonda...!!! estaré atento a la segunda parte !! uffff

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