Tumblr (2015)

Hace unos años descubrí Tumblr, gracias a una amiga de Twitter, abrí un blog bastante variopinto en el que fui derivando del erotismo y las escenas de sexo light a algo más duro, alternaba sensualidad con BDSM. Subía imágenes siempre llamativas y las acompañaba de texto, donde quedaba clara mi tendencia dominadora. Fui sumando seguidores y seguidoras y con algunos fui estableciendo una relación más íntima. Una de estas seguidoras era Carmen, una mujer sumisa, madura, de unos 45 años, morena, pelo largo y un físico, como ella decía, nada parecido al de una jovencita, lo que me atraía más, era que era una mujer muy normal. Fuimos estableciendo un vínculo cada vez mayor de complicidad y de subordinación por su parte hacia mí.

Carmen vivía a unos 40 km de donde vivía yo, así que concertamos una primera cita para conocernos. Era el mes de octubre, hacía frío y llovía, por lo que quedamos en una zona de playa equidistante de ambos. Yo llegué primero y estuve esperando que ella lo hiciera. Cuando llegó la hice entrar en mi coche, un monovolumen con los cristales traseros tintados. Ella me dijo que traía un regalo a su Señor, se abrió la gabardina que llevaba puesta y pude ver su cuerpo desnudo, su sexo depilado completamente y su mirada de lujuria. La miré a los ojos, la cogí por su pelo y la atraje hacia mí, la besé, noté su boca ávida y hambrienta de mí, tanto como la mía estaba hambrienta de ella. Mi polla se endureció al saborear su boca, me la saqué y la obligué a mamarla hasta la garganta, con una mano aguantaba su cabeza sin dejar que sacara mi polla de su boca y con la otra apretaba su pezón brutalmente, ella no se resistía, de hecho solté su cabeza para volver a comerle la boca y le puse mi mano en su coño perfectamente depilado. Estaba chorreando la muy puta, excitada como una perra, mi perra.

Me desnudé, retiré los asientos y ya teníamos espacio suficiente para poder disfrutar de mis perversiones. 

Aproveché cuerdas que tenía en el coche para atar sus muñecas de los colgadores laterales. Dejé su hermoso culo al alcance de mis manos y de mi boca. Comencé a azotarla, cada dos o tres azotes le comía el coño y disfrutaba de la humedad que fluía de su interior, la muy zorra estaba cachonda perdida mientras la azotaba. Me puse a comerle el coño, cada vez que notaba que se iba a correr paraba y la abofeteaba, ella no decía nada, sólo era mi juguete y hacía su papel perfectamente. Seguí comiendo su coño y apretando sus labios vaginales cada vez que se iba a correr, no le dije que no lo hiciera pero mi placer era infinito al tenerla para mí, al saberla mía. Le solté las muñecas y puse una cuerda alrededor de su cuello, la puse a cuatro patas y primero hundí mi boca en su culo, limpio y dilatado, la muy zorra se había estado preparando para la ocasión y había entrenado su culo, por lo que le metí mi polla, dura y goteante, su esfínter, aunque dilatado, tuvo problemas para aceptar mi gorda polla, por lo que se le metí sin contemplaciones, le dolió, fue sólo una pequeña queja, pero tiré de la cuerda para que supiese quien mandaba y que las quejas estaban prohibidas. Mientras la sodomizaba mordía su espalda y tiraba de su pelo. La cuerda estaba tensa por lo que ella no podía permitirse aflojar sus piernas a pesar de la sodomización y los azotes y mordiscos que recibía. Estaba a punto de correrme, así que saqué mi polla de su culo y la obligué a tragar, se la metí hasta la garganta mientras tapaba su nariz para que no pudiese respirar, se lo hice varias veces, cada vez que notaba sus arcadas paraba y le daba un respiro, pero cuando me iba  a correr no dejé que respirara con lo que eyaculé en su garganta y tuvo que tragar todo, incluso el vómito que le iba subiendo, cuando terminé, cogí su boca y la morreé hasta la extenuación. Mi polla seguía dura y ahora quería que ella se corriese, así que le volví a poner las muñecas colgadas de nuevo. Me tumbé y la obligué a sentarse sobre mi polla. Cuando la sintió hasta dentro le dolió, pero su cara de vicio era puro placer, así que le dije que se moviera lentamente sobre mi polla, mientras lo hacía le apretaba los pezones y le abofeteaba los pechos, la muy perra se excitaba más, así que fui dando cada vez más fuerte y ella cuanto más fuerte le daba más se movía sobre mi polla, cuando le dije que se podía correr fue como una explosión, se puso a gemir y a gritar como un animal. Yo me corrí en su coño y disfrutaba como un demonio de su cuerpo sobre mí, de su cara, de su entrega, de su lujuria, de su vicio. Cuando saque mi polla la obligué a que la limpiara con su boca, fue como si le hubiese dado un regalo, me la comió brutalmente, con pasión. La aparté, le dije que abriese la boca y le escupí, la besé y le quité las cuerdas. Nos tumbamos uno junto al otro, puso su cabeza sobre mi pecho y la acaricié, jugué con su pelo, besé su frente, su cara, sus labios. Hubo una ternura entre los dos difícil de explicar. Tan a gusto estábamos que follamos de nuevo, esta vez hice que se corriese una vez mientras le comía el coño y metía mis dedos en su culo y en su coño. Era una fuente de placer lo que fluía por su vagina. Se corrió al menos dos veces y por último la follé de nuevo, esta vez sentada sobre mí. Abrazados y besándonos. El orgasmo fue al unísono y fue como una comunión. Sabía que Carmen y yo estábamos unidos por algo más que el sexo, era una conexión de nuestras perversas almas.

Terminamos así nuestro primer encuentro deseando repetirlo pero esta vez en un lugar donde pudiese dar rienda suelta a mis demonios más libremente. Tenía ganas de usar la cera sobre su cuerpo, usar chinchetas, pinzar sus pezones, … mil ideas que iban rondando mi perversa mente.


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