Cruising en Nervión (Sevilla 2025)
Hace un par de fines de semanas estuve en Sevilla y fui con la familia a comer a un centro comercial que hay junto al estadio del Sevilla, Nervión se llama. Estaba mi mujer de compras con mi hija y su novio y yo me despisté para ir a echar una meada a los servicios que había junto al carrefour del centro comercial, los servicios estaban casi vacíos, había dos tipos en los urinarios, dejaban libre un par entre ellos, uno era un tipo de unos 55 años, estaba a la izquierda, el otro era joven de unos 20 años, moreno y con muy buena pinta, tipo bakala.. Me acerqué al de la derecha y me saqué la polla para mear, el tío comenzó a mirar como sacaba mi polla, fue notarlo y comenzar a excitarme, me acordé de mis tiempo de ir a las salas X donde te miraban el rabo y te lo querían coger a toda costa, meé, mientras el tío no dejaba de mirar, cuando acabé comencé a menearme la polla que estaba morcillona, con la excitación no me había dado cuenta que el otro tipo se había puesto a mi otro lado y también miraba, Estábamos demasiado expuestos por lo que me guardé la polla y me dirigí a uno de los wc con puerta para dar rabo allí, me siguieron los dos. En cuanto cerré la puerta el joven me sacó la polla y se puso a mamarla sin darle tregua, de morcillona me había pasado a una dureza cojonuda, el otro me levantó la camiseta y se puso a comerme los pezones. Yo estaba que me deshacía de placer, gemía y me dejaba llevar, de repente el joven dejó de mamar polla para que el otro se dedicara a ello, mientras él se puso a morrear conmigo, hasta que paró y se bajó a comerme el culo. Sentir como me comían la polla y el culo, de la forma que lo hacían me hacía estar muy excitado y a punto de correrme, pero el tipo que se dedicaba a mi polla mamaba y paraba cada vez que notaba que yo estaba a punto. Yo estaba frenético, así que cuando los dos se pusieron de cara a la pared y me ofrecieron sus culos, se los abrí con mis manos, introduje primero mis dedos y luego comencé a follar al joven que tenía un culo durísimo y muy hambriento, le entró mi polla sin oposición alguna, lo tenía bien lubricado por lo que mi polla deslizaba cojonudamente, él apretaba y se notaba su experiencia pues mi polla disfrutaba de ese culo como pocas veces ha hecho. Me cansé de meterla y quise probar el otro culo, se la metí y lo hice tan fuerte que el tipo brincó y soltó un lamento de dolor que pronto se convirtió en placer a medida que mi polla bombeaba lujuria en su culo, mientras lo follaba ellos se morrear y se masturbaban, noté que me iba a correr, así se lo dije, cuando iba a sacar la polla para correrme fuera el otro me lo impidió por lo que me corrí dentro, fue una preñada de época, de tanta excitación mi lefa fue muy cuantiosa, cuando pude sacar la polla el joven se puso a comérmela hasta dejarla limpia y casi destrozada de placer. Cuando dejó mi polla se fue al culo de su amigo donde se puso a comer y chupar la leche que rebosaba y que sobresalía del culo, una vez en su boca se puso de nuevo a morrear con su colega. Esto me excitó de nuevo y mi polla se volvió a endurecer después de haberse venido abajo tras la corrida. Los tipos se arreglaron un poco y tras darnos un morreo se marcharon, me senté en el retrete a intentar reponerme de la excitación, mi polla seguía dura y me puse a tocarme pensando en lo ocurrido, no me di cuenta que la puerta del baño estaba entreabierta y que había un tipo de unos 70 años mirando como me la tocaba, el tío abrió, entró y cerró otras de él, se puso de rodillas y se puso a comerme la polla sin esperar ni tan siquiera que le diese mi aprobación, lo hacía con una pasión y una dedicación como lo hace alguien que está hambriento desde hace tiempo y disfruta de un festín de vicio, me dejé hacer y me relajé, estuvo mamando un buen rato, después de mi primera corrida suelo tardar en correrme de nuevo, pero el cabroncete la mamaba de miedo, por lo que al final me corrí, el tío no tragó, se retiró y se puso a jugar con sus dedos sobre mi glande, a medida que salía mi leche él restregaba sus dedos por la punta de mi capullo, cada vez que lo hacía me estremecía, notaba el placer y la debilidad que me provocaba, al final me dejó la polla fláccida y se la metió en la boca un rato a disfrutarla a pesar de no estar dura, a pesar de todo consiguió que acabara morcillona, pero ya no tenía tiempo para más por lo que me retiré, acaricié su cara y metí mis dedos en su boca como forma de agradecimiento. Salió, me subí los pantalones, me aseé en los servicios y volví con la familia.
He tomado nota del lugar para volver a ir en alguna otra ocasión de las que vaya a Sevilla.
Qué morbazo encontrarte dando tanto placer a esos tíos....
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