El matrimonio bisexual (1986)

Durante mi época de estudiante en Sevilla, con 20 años, conocí a un matrimonio americano, Peter y Candance, él estaba destinado en la base americana de Rota y le quedaba poco para volver a Estados Unidos, los conocí mediante una revista de contactos de la época, buscaban hombre bisexual para trío, contesté su anuncio y hubo bastante química entre nosotros. Tenían 30 años los dos, él rubio alto, delgado y con buen cuerpo, ella pelirroja, maciza a todas luces, con un pecho impresionante y un culo supertragón. Ambos eran la mar de viciosos, tanto que acabamos los tres muy enganchados. Nuestro primer encuentro vino después de intercambiar varias cartas, en las que hablamos muy explícitamente de nuestras fantasías y deseos, así como nuestras preferencias sexuales, además intercambiamos algunas fotos polaroid. 

Un fin de semana quedamos y se desplazaron a Sevilla hospedándose en el Hotel Alcázar, frente a los Jardines de Murillo. Quedamos el viernes por la tarde, nos reunimos en el bar del hotel y nos dimos cuenta de inmediato que habría compenetración y complicidad entre nosotros, nos entendíamos medio en inglés y español. Tras tomar un par de copas Candance propuso que fuésemos a la habitación por lo que nos dirigimos al ascensor y subimos a la segunda planta que era donde se hospedaban. 

Tras abrir la puerta de la habitación descubrí un amplio cuarto de baño y un dormitorio con una gran cama de matrimonio. Casi sin cerrar la puerta Candance se lanzó sobre mí a besarme con auténtica pasión y lujuria, mientras su marido la acariciaba y la iba desnudando. En un abrir y cerrar de ojos estábamos los tres desnudos en la cama. Candance y yo morreando con voracidad el uno al otro, nuestras lenguas no dejaban de explorar la boca del otro ensalivando. Mientras tanto Peter me chupaba la polla, dura desde el instante que me encontré con ellos en el bar y que ahora estaba en todo su esplendor con sus venas bien marcadas y ensalivada a fondo por mi rubio amigo, yo no sólo morreaba a Candance sino que además acariciaba sus pechos y su coño depiladito y pelirrojo, que estaba húmedo y pringoso de lo excitada que iba. Dejamos de morrear y puso su caliente y chorreante coño en mi cara, obligándome a chuparlo sin parar, mi lengua no dejó de jugar con su sexo, ora jugaba con su clítoris ora le metía la lengua en el interior de su vagina mientras ella se estremecía de placer, con una mano apretaba mi cabeza hacia su coño y con la otra abría su raja para facilitarme el juego con mi lengua. Peter se cebaba con mi rabo sin parar de chuparlo y mientras lo hacía jugaba con mis huevos apretándolos o bien metiéndolos en su boca, no podía verlo pero lo sentía una y otra vez, me la mamaba sin descanso, noté que si continuaba así no tardaría en correrme por lo que alargué mi mano para retirar su cabeza de mi polla, pero en lugar de hacerlo se puso a mamarla más salvajemente, a su vez Candance no me dejaba moverme estaba ella a punto de correrse, lo noté por sus gemidos y sus movimientos en la pelvis, así que me dediqué de lleno a comerle el clítoris jugando con mi lengua y con mis labios. Su orgasmo fue espectacular, noté como mi cara se llenaba de su flujo que me vi obligado a tragar para no ahogarme mientras ella gritaba llena de excitación. No se cortaba para nada, ni yo, que continué comiendo su coño a pesar de su orgasmo notando como de una tensión extrema pasaba a una repentina flacidez en su cuerpo abandonada al placer, mi lengua en su clítoris hacía que a pesar de su flojera su cuerpo diera varias sacudidas más de placer. Hasta que se apartó agotada tumbándose a mi lado dándome un profundo morreo y mezclando su flujo de mi boca a la suya. Peter había parado mientras su mujer se corría por lo que tuve un respiro aunque me apetecía mucho correrme, él acercó la polla a la boca de Candance y a la mía que aún estábamos morreando, la oportunidad de comerle el largo rabo a mi amigo americano no la desaproveché, pero fue sólo un instante ya que tras una breve mamada lo que hizo Peter fue sentarse sobre mi rabo y cabalgarme mientras nos fundíamos en un buen morreo, mi polla le hacía daño ya que su culo aunque dilatado, y lubricado, por alguna crema seguro, era estrecho y el grueso de mi polla denotaba ese dolor en su cara, que con una mezcla de placer y dolor, me excitaba aún más, ver como sus gestos eran de puro vicio me hacían ponerme más frenético y aumentar mi excitación, él, por su parte, metía su lengua bien al fondo en mi boca, el sabor de su saliva, la mezcla del flujo de su mujer y los restos del sabor de mi polla en su boca que aún tenía fueron el catalizador que hicieron que mi polla explotase en un volcán de placer, noté como eyaculaba en su culo y él al notarlo lo apretó más a mi polla y su boca se volvió salvaje en la mía, mi corrida fue larga y muy intensa, debí echar una buena cantidad de semen pues cuando comenzaba a aflojarse mi polla él se levantó se dio la vuelta y puso su culo en mi boca para que se lo chupara, fue algo nuevo y muy excitante para mí, yo ya estaba a tope de caliente así que me deleité chupando su culo y tragando mi semen que salía de su interior, él mientras se masturbaba y gracias a la comida que yo le realizaba no tardé en notar cómo se corría y me llenaba el pecho y la tripa con una descarga de caliente leche que se puso a restregar con sus manos sobre mí, a la vez que su esposa la chupaba. 

Fue una experiencia sensacional que no acabó aquí ya que tras este primer asalto nos pusimos a morrearnos los tres y casi al instante de nuevo estábamos enganchados, mi polla se recuperó con una rapidez inusual, ya que era ver a Candance desnuda y tener ganas de follarla, ella parecía querer tener de nuevo mi polla en su interior, pero no sólo eso, ya que Peter de nuevo estaba en plena erección, por lo que nos dedicamos los dos a ella, mientras él le comía el coño yo me dedicaba a su culo metiendo mi lengua bien en su interior, ella gemía de placer con dos hombres para ella. Peter me cogió la polla y tras darme una buena mamada, me la ensalivó entera puso a su mujer a cuatro patas y dirigiendo mi rabo lo puso en la entrada de su culo para que se la clavara, casi sin que ella se lo esperase se la metí, fui algo brusco al principio ya que ella se quejó un poco. Tenía el culo dilatado, pero el grosor de mi polla le molestaba un poco, así que Peter me hizo apartarme, me tumbó boca arriba e hizo que Candance se sentará sobre mi rabo que se introdujo en su húmedo coño sin ningún tipo de dificultad, por su parte Peter se puso tras ella, yo pensé que se la iba a meter por el culo, pero mi sorpresa llegó cuando noté el rabo de Peter junto al mío abriéndose paso por el interior del coño de su mujer. La cara de Candance era placer en estado puro, sus ojos cerrados, sus labios húmedos y su cara congestionada. Era Peter el que llevaba el ritmo de la penetración, ella se limitaba a gemir de placer mientras que yo cada vez estaba más excitado notando el rabo de Peter contra el mío perforando el hambriento y vicioso coño de su mujer. El orgasmo de ella me pilló por sorpresa, fue rápido y eléctrico, como una descarga, pero fue duradero ya que parecía que estaba a punto de estallar del placer que la embargaba. Sus movimientos parecían espasmos de placer, mi polla y la de Peter estaban a punto de estallar de tanto roce, el coño de Candance era un humedal por el que los fluidos rebosaban, ni siquiera noté que Peter se corría y que descargaba su semen en el interior de su mujer y llenaba mi polla también. Sólo me di cuenta cuando su polla perdió dureza, pero para entonces yo estaba ya corriéndome como un animal y mezclando mi semen con el de él y el flujo de ella. Peter sacó su polla, levantó a Candance y la puso boca arriba junto a mí en la cama y se fue directo a comerle el coño y a saborear la mezcla de fluidos que había en su interior, Candance se dejaba hacer pero sus manos se apretaron contra mi polla y mis huevos apretándolas con tanta fuerza que noté el dolor, pero el placer era mayor. Así acabamos el segundo asalto de nuestro encuentro, pero no el último, ya que Peter además de saborear el sexo de su mujer alternó su boca en mi polla y mis huevos. Era una auténtica fiera, su cara era la de un hambriento depredador sexual, no parecía tener suficiente, tuve que obligarle a parar, ya que si seguía así mi polla no iba a recuperarse, me levanté con la idea de ir a mear y darme una ducha.

Candance se levantó y vino conmigo al cuarto de baño donde, en lugar de dejarme mear, nos metimos en la ducha y se puso a comerme la polla y a pedirme que le meara, me dio algo de corte, pero su cara, sus palabras y sus gestos hicieron que desapareciera de mi cualquier tipo de inhibición, No me resistí y me puse a mear sobre ella, pero la muy zorra y mamona no dejó escapar una gota de mi meada, abrió la boca y la tragó con una sed propia de alguien que parece que va a morir deshidratado. Tras tragar todo, sin dejarme reaccionar, se puso a morrear conmigo, en lugar de darme asco me excitó y me entregué a un morreo largo intenso y realmente húmedo. La situación me hacía estar de nuevo empalmado con una erección de campeonato, no parecía que hubiese descargado ya dos veces mi polla, así que la puse de espaldas de cara a la pared, con la ducha abierta, mientras el agua nos mojaba llené mi polla con gel y sin apenas resistencia se la clavé por el culo, esta vez lo hice suavemente al principio y cuando su culo fue haciéndose a mi polla comencé a darle más fuerte, ella apretaba su culo alrededor de mi rabo sin dejar de moverse y gemir pidiendo más, mientras la follaba mordía su nuca y jugueteaba con sus pechos o bien con su clítoris, Peter estaba en el cuarto de baño con su polla colgando mirando como follábamos y nos jaleaba, esto me excitaba más. Estaba a tope, pero era incapaz de correrme, mientras que Candance estaba como una zorra caliente pidiéndome que le diera más fuerte cada vez, ella gemía y se corría una y otra vez, tuvimos que salirnos de la ducha pues ya le flojeaban las piernas a ella. Mojados como estábamos nos besábamos y tocábamos, mi polla dura como una piedra esperaba la oportunidad de correrse. Tanto Peter como Candance se percataron de ello pues se lanzaron los dos a la vez a cogerme el rabo, los huevos y jugar con mi culo, mientras ella mamaba mi polla su marido me comía el culo, y jugaba con sus dedos en mi interior, no tardé en descargar de nuevo, esta vez la explosión de semen no fue tan abundante como las anteriores, pero no estuvo mal para ser la tercera corrida en poco menos de una hora. Estaba agotado, al igual que Candance, Peter parecía tener ganas de marcha de nuevo al tener su rabo una erección considerable, así que nos fuimos a la cama los tres me tumbé, poniendo Peter su culo en mi cara para que se lo comiese mientras se masturbaba ayudado por su mujer, no tardó en correrse, él tuvo una abundante eyaculación, que nos obligó a tragar a su mujer y a mí su leche caliente y deliciosa, la tragamos mientras morreábamos. Acabamos los tres sobre la cama abrazados y agotados. Fue una primera sesión de campeonato la que disfrutamos los tres y sólo fue el preámbulo de lo que quedaba por llegar

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