Troyans (1993)
Madrid es uno de los paraísos del sexo vicioso y lleno de
morbo, hay locales para todo tipo de gustos y los que más me han gustado
siempre han sido los de sexo duro o los que tienen noches temáticas y se forman
orgías cojonudas. Hace ya bastantes años había un garito, Troyans, donde las
fiestas de los domingos eran apoteósicas. Eran fiestas de todos en bolas donde
el local estaba casi a oscuras y los encuentros se realizaban en cualquier
parte.
Llegué temprano ese domingo cuando aún no había demasiada
gente, sólo llevaba mis botas y las ganas. La verdad es que fue ver a un par de
tío morreando y empalmar como un burro. Había un tipo mayor que no dejaba de
mirarme y hacerme gestos, me acerqué a él y cogí su polla mientras apretaba uno
de sus pezones, el tío gimió y se lanzó sobre mi boca a morrear. Mientras
morreábamos sentí como alguien mordisqueaba mi espalda y bajaba con su lengua
recorriendo con destreza mi piel hasta llegar a mis nalgas, me apretó el culo
fuerte y separando los cachetes hundió su lengua en mi culo, fue sentir como me
comían el culo y apretar más fuerte el morreo con el otro tipo. De repente vi
que éramos varios los que estábamos liados, el tipo del morreo se agachó,
agarró mi polla y cogiendo mis huevos se puso a tragar rabo. El mamón la comía
de miedo, no dejaba de jugar con su lengua en mi capullo y tragaba la polla
hasta la garganta, estaba a punto de explotar de placer sintiendo como una
lengua ardiente, juguetona y muy húmeda se abría paso con una destreza fuera de
lo común en mi culo, mi talón de Aquiles es cuando me comen el culo, es cuando
mi polla se endurece de manera bestial y no se me arruga ni aunque me corra.
Así ocurrió que con la mamada que me estaban dando y la comida de culo no pude
aguantar más y acabé corriéndome, el mamón casi se ahoga de la brutal corrida
que me pegué. Le salía la leche de la boca a borbotones.
No tuve tiempo ni para darme un respiro ya que me vi
arrastrado por el tío del morreo y la mamada a un sling que había libre, se
tumbó ofreciendo su culo, a cada lado había un tío a los que cogía las pollas
alternando las mamadas a cada uno de ellos, uno de los tipos era el que me
había estado comiendo el culo, un tío rapado y delgado con un cockring de acero
y una polla de las más largas y finas que había visto en mi vida, no llegaba a
empalmar pero era jodidamente apetitosa, el otro era un chaval muy joven y
atlético, se dejaba hacer y poco más aunque de polla iba bien despachado en lo
que respecta al grosor.
Me dediqué a jugar con el culo del tío en el sling, metía
mis dedos y le iba dilatando poco a poco, nota como disfrutaba en su cara,
mientras engullía los rabos de los otros, estaba deseando meter mi polla en
caliente, así que ni corto ni perezoso se la metí, aunque le había dilatado
bien mi rabo y su grosor eran mayores de lo que el tío podía imaginar, así que
se estremeció de gusto, mientras le embestía una y otra vez me puse a jugar con
su polla que se iba endureciendo con mis acometidas. El tío se estremecía de
placer y se retorcía con cada golpe de mis huevos en su culo. El tipo del
cockring se acercó a mí y comenzamos a morrear, cogí su polla ya dura y se la
comencé a menear mientras su lengua y la mía no dejaban de moverse hambrientas
de deseo, mientras hacía eso con él no dejaba de clavársela al tipo del sling,
pero lo que me apetecía era revolcarme con el tipo delgado, el chaval joven se
percató de cómo estábamos y me hizo en relevo en la follada al del sling.
Una vez libre de follar me lancé sobre ese apetitoso rabo circuncidado,
me acuclillé y no dejé de jugar con su
capullo en mis labios mientras apretaba sus huevos con mi mano y con la otra
jugaba en su perfectamente depilado culo que por cierto iba bien lubricado. El
tío parecía que estaba a punto de correrse así que paré y lo puse contra la
pared, comencé a morder su nuca y su espalda, él gemía de placer lo que me
ponía más cachondo aún, fui bajando hasta llegar a su culo que abrí con mis
manos y comencé a comer, su polla goteaba y su cuerpo daba muestras de querer
ser follado, él me pedía que se la clavara, pero aún seguí comiendo su culo
hasta que no pude aguantar más las ganas y se la clavé, el tío gritó de dolor y
placer. Mientras lo follaba apretaba sus pezones bien fuerte, azotaba su culo y
notaba como le gustaba y pedía más, así que lo cogí del cuello y mientras
giraba su cabeza para morrear yo apretaba controlando su respiración, él sólo
podía disfrutar, su cara lo decía todo, estaba disfrutando como una perra en
celo y yo por mi parte sólo pensaba en disfrutar de ese cuerpo y sentir como se
plegaba ante mi virilidad, mi pasión, mi vicio por llevarlo al extremo. Noté
como se corría y sus ojos casi estaban en blanco, el placer de su eyaculación
unido a la hipoxia debió ser supremo, aflojé su cuello y se quedó totalmente
entregado a mí. Saqué mi polla, aún sin correrme y lo puse a tragar, no lo dejé
que me hiciera una mamada, utilicé su boca para follarlo, podía sentir como mi
polla alcanzaba su garganta y le saltaban las lágrimas, de vez en cuando sacaba
la polla y escupía en su boca, otras veces utilizaba mi rabo como una porra
golpeando su cara o bien cuando no lo esperaba y creía que había acabado le
soltaba unas hostias y volvía a follar su boca. Cuando menos se lo podía
esperar me corrí, apretando su cabeza contra mi rabo, apretando su nariz y no
dejándolo respirar, no podía zafarse y se tragó hasta la última gota de mi lefa
cuando mi polla escupió una cuantiosa eyaculación. Cuando lo dejé relajarse lo
puse de pie y me puse a morrear de nuevo con él, su polla y la mía estaban
morcillonas y se rozaban, fue casi una descarga eléctrica la que sentí cuando cogió
ambas pollas en su mano y comenzó a menearlas, no tardamos en estar empalmados
de nuevo así que nos fuimos a una zona más apartada y menos concurrida, encontramos
un reservado abierto con dos catres, en uno había una pareja de tíos haciendo
un 69, al notar nuestra presencia nos miraron y siguieron a lo suyo.
Allí seguimos nuestro siguiente capítulo de una larga,
morbosa y viciosa noche.
Comentarios
Publicar un comentario