Swingers costasoleños (1990)
Durante los años 90, estaba de lleno implicado en las relaciones a tres, gracias a las revistas de contactos como Clima, Lib o Gente Libre. A través de esta última conocí a un matrimonio de la Costa del Sol. Eran Juan y Conchi, nos intercambiamos varias cartas y fotos que me había hecho con una polaroid. Ambos estaban en la cuarentena y eran bisexuales, yo por mi parte tenía 24 años, estaba hecho un mulo gracias a mis entrenamientos de balonmano, por lo que fue fácil que se fijaran en mí, además de en mi gruesa herramienta. Juan era alto, muy atractivo y de piel morena, ella era más bajita, algo metida en carnes, rubia de ojos claros y muy apetecible. Quedamos un fin de semana que me desplazaría a su casa costasoleña. Llegué a la parada de autobuses y Juan me estaba esperando, nos saludamos y durante el camino a su casa me comentó que quería saber si yo era bisexual de verdad o sólo lo decía para poder follarme a su mujer, la verdad es que fue muy directo por lo que me pilló de improviso, por lo que, tras tomarme unos instantes, le contesté que se lo podía demostrar cuando quisiera, mientras se lo decía mi mano se puso en su paquete, que de estar dormido pasó a aumentar de tamaño con solo una leve caricia, lo que se intuía bajo aquella bragueta era un buen instrumento, él dirigió su coche a lo que me dijo que era una zona de cruising y dogging, sobre todo nocturno. Paró el coche bajo un árbol y se lanzó a por mi boca con la suya, fundiéndonos en un morboso y turbador beso. Mis manos abrieron su bragueta y sacaron un rabo de medidas generosas y húmedo, sus manos mientras tanto no se habían quedado quietas y con una pellizcaba mis pezones a través de la camisa y con la otra acariciaba mi verga cada vez más dura. Dejó de besarme y sin demorarme me lancé sobre su polla que engullí con un apetito voraz, comencé a chuparle el capullo mientras se la meneaba con la mano, luego me la metí hasta la garganta, yo notaba sus gemidos y su excitación, lo que me llevaba a excitarme aún más. Su polla palpitaba en mi boca, llegó un momento en que retiró mi cabeza de su entrepierna porque su rabo estaba a punto de correrse y no quería hacerlo aún. Nos morreamos de nuevo sintiendo el sabor de su polla en nuestras bocas, y ahora fue él quien se puso a comer polla, entre mamada y mamada que me hacía el muy cabrón decía, joder que rabo tienes cabrón, cada vez que lo decía más cachondo me ponía, mi rabo no paraba de expulsar líquido preseminal que él digería con satisfacción, alternábamos mamadas y morreos. Me dijo que no quería que nos corriésemos, que nos reservásemos para cuando nos encontrásemos con Conchi. Yo estaba de lo más cachondo y con ganas de correrme. Le dije que por mí no había problema en correrme ahora y las veces que hiciera falta cuando estuviésemos los tres, él me miró y me dijo que no, que ya habría tiempo de demostrarlo.
Puso el coche en marcha y sin guardarnos las pollas nos dirigimos a su casa, empalmados y excitados. Juan y Conchi vivían en un chalé en las afueras de Torremolinos, una casa apartada y bastante grande, con una piscina estupenda y un jacuzzi en el porche interior. Cuando llegamos aún no había llegado Conchi, por lo que Juan me invitó a que nos diésemos un baño desnudo, pero antes me dijo que llamaría a su mujer por teléfono, se fue y me dejó allí, por lo que me quité la ropa y me lancé a la piscina desnudo y empalmado. Estuve esperando a Juan unos minutos y no aparecía, por lo que me inquieté un poco, pero justo cuando salía de la piscina e iba a buscar una toalla apareció Conchi, supe que era ella por la foto que me habían enviado y ella en cuanto me vio, desnudo como estaba y con la polla morcillona después de tanta excitación, se acercó y me dio dos besos en las mejillas, se arrodilló y comenzó a comerme la polla, no tardé en empalmarme, su boca era experta, hambrienta, lujuriosa, mientras me la comía, sentí como por detrás me abrían las nalgas y me comían el culo, vi a Juan arrodillado por detrás entregado a mi culo con su lengua, con sus labios, con sus dedos, estaba tan excitado con los dos dándome placer que las ganas de correrme llegaron casi sin avisar, por lo que Conchi cuando notó mi semen salir de mi rabo se puso a comerme la polla con más dedicación, con más ganas, sorbiendo cada gota de semen que expulsaba, cuando notó que no salía más, y mientras su marido seguía jugueteando en mi culo, nos pusimos a morrearnos, el semen pasó de su boca a la mía y viceversa, estaba tan cachondo que mi polla no se arrugó ni un milímetro. Juan que estaba cada vez más envalentonado con mi culo me cogía el rabo y decía “cabrón eres todo un semental”. Conchi se desnudó, se tumbó en una hamaca y se abrió de piernas ofreciendo su coño para que se lo comiera, no dudé ni un instante, me agaché y comencé a comerlo con la misma voracidad que ella había comido mi rabo, mientras comía su coño mi culo estaba expuesto a Juan, que ni corto ni perezoso, después de haberme dilatado y excitado el culo me metió su polla sin piedad, entró como la seda, eso sí, su rabo era lo bastante grande para sentir el placer de cada movimiento, cada embestida que recibía más me comía el coño de Conchi, de tal manera me lo estaba comiendo que se corrió, gritando como una cerda, sus gritos me excitaron también a mí, y sobre todo a su marido, que sin avisar se corrió en mi culo, sentí el chorro caliente de su lefa dentro de mí, el placer era tanto que mi polla vibraba con sus venas marcadas y con una dureza inusual, en cuanto Juan sacó la polla de mi culo abrí las piernas de Conchi de nuevo y sin dudarlo se la clavé, debí hacerle daño porque su grito fue una mezcla de dolor y placer que hicieron que su mirada fuese de vicio constante, cada acometida que le daba su placer era mayor, sus ojos brillaban, lágrimas resbalaban por su rostro y su boca era mía para poder rebuscar con mi lengua cada centímetro de su interior, ella se corría en un orgasmo continuo, por mi parte aún me quedaba para correrme, era mi segundo polvo y mi intención era alargarlo tanto como pudiera para disfrutar más, Juan nos miraba con su polla morcillona y babeante de nuevo, nos acariciaba, jugaba con mi culo, de hecho volvió a comérmelo de nuevo, y a recuperar el semen que había plantado dentro de mí, con su boca llena con el semen de mi culo se puso a morrear con su mujer, de repente paró y me dijo, fóllala por el culo, ella ya se había puesto a cuatro patas y me ofrecía el culo, antes de meterle el rabo, le comí el coño desde atrás y le comí el culo con ganas, la follé con la lengua antes de meterle la polla, ella se estremecía encadenando orgasmos, ya que Juan se había colocado bajo ella en la postura del 69, por lo que mientras yo la follara a cuatro patas él pudiera comerle el coño y ella la polla a él. Le metí primero los dedos por el culo, lo tenía bien dilatado la muy zorra, por lo que no lo pensé dos veces y sin avisar metí mi polla como un salvaje hambriento de lascivia y deseo, ella gritó y me pidió que lo hiciera suavemente, a lo que relajé mis movimientos para notar como mi cipote se iba abriendo camino en su culo que apretaba fuertemente mi carne, comencé a moverme lentamente al principio para ir acelerando los movimientos, en un momento me pidió que le diera duro, mientras se la clavaba mis manos cogían sus pechos, tiraban de su pelo, mordía su espalda, su nuca, apretaba sus nalgas, hasta que Juan me pidió desde abajo que sacara mi polla que quería chuparla, la saqué del culo de Conchi, momento que Juan aprovechó para comerla, por mi parte metí mis dedos en el culo y en el coño de Conchi, lo hacía de tal manera que ella gemía con desesperación, por lo que saqué mi polla de la boca de Juan y se la clavé de nuevo a Conchi, alternaba mis embestidas entre su culo y su coño, ella gritaba, sollozaba, gemía, se estremecía. Estaba a punto de correrme por lo que avisé antes de hacerlo, momento en el que Conchi se giró sacando mi polla de su interior y tanto ella como Juan se pusieron de rodillas a esperar que me corriese en sus bocas, los dos estaban esperando mi corrida, así que cuando eyaculé, ambos se lanzaron por mi cipota con lujuria, con sus miradas perdidas en el vicio del placer, mamaban y morreaban, cuando me secaron el rabo se pusieron en pie y nos pusimos a morrear los tres, Juan y yo, ella y Juan, ella y yo, así, con mi semen en nuestras bocas, con el placer chorreante y con Juan que me dijo al oído que quería que lo follara, mi polla estaba morcillona pero preparada para un nuevo asalto si era necesario, por lo que cogí la cabeza de Juan y le puse mi culo para que me lo comiera. Él no sabía que cuando me comen el culo mi polla se endurece casi al instante, por lo que se sorprendió cuando al momento me di la vuelta y lo puse a mamarme la verga. Conchi estaba tumbada en la hamaca mirando como su hombre y yo nos poníamos cachondos, se acercó a Juan y comenzó a acariciarlo, su polla, sus huevos, su culo. Juan dejó de comerme el rabo, se levantó, morreamos y comenzó a frotar su polla, ya dura, con la mía, durísima. Ella ahora se dedicó a comernos los pezones a los dos mientras morreábamos y nos frotábamos los rabos. De repente ella pasó a comerle el culo al marido y me dijo, “fóllalo ya, que está listo para que lo penetres”. Ni corto ni perezoso, puse a Juan contra la pared y le metí el rabo poco a poco, abriéndose paso en su estrecho y cálido culo, cuando se la metí entera, en el último movimiento le dolió, lo estaba atravesando con mi polla. Lo embestía mientras con mis dientes mordía su nuca y su espalda, con mi mano apretaba y azotaba sus nalgas, él mientras se la meneaba y ella no dejaba de acariciarme, restregar su cuerpo por mi espalda, jugar con mi culo, comérmelo, morderme. Estaba de lo más excitado follándolo mientras ella no paraba de decirme cosas como “fóllate a la perra de mi marido”, “clávate a esa puta con polla”, “préñalo como merece”, etc. Mientras decía esas cosas Juan no pudo más y se corrió, yo por mi parte estaba muy caliente, pero después de dos polvos me iba a costar correrme, o eso creía yo, ya que Conchi, viendo que su marido ya estaba destrozado y saciado, metió sus dedos en mi culo y me hizo eyacular apretando mi próstata, fue una sensación muy extraña, placentera, pero extraña. No dejé de correrme mientras ella seguía ordeñando mi próstata, llegó un momento que no pude más y casi grito del placer y el vicio que me inundaba. Acabamos de nuevo morreando y nos dimos un buen baño en la piscina, quedándonos tumbados en las hamacas. Me quedé dormido y cuando desperté, Juan, que estaba a mi lado, me dijo, vamos a tu habitación para que descanses mejor si quieres.
Era un dormitorio con baño, cama de matrimonio y muy acogedor. Juan me besó, me tiró en la cama y desnudos como estábamos nos pusimos a abrazarnos, besarnos y juguetear, me confesó que era la primera vez que habían disfrutado tanto, que era bisexual real, no como otros que o bien eran gays y dejaban a Conchi con un palmo de narices o bien heteros que pasaban de él y solo querían con ella, por lo que al final nunca terminaban las sesiones. Me dijo que me preparase que nos iríamos a cenar por ahí, que la noche podría ser movidita si aún tenía fuerzas para desenfundar la polla, a lo que le dije que por supuesto, y le mostré mi polla empalmada y de nuevo goteante, a lo que sonrió, se agachó, me dio varias mamadas y me dijo, “esta noche vamos a pasarlo bien entonces”.
Esa noche cenamos en casa y nos preparamos para subir, Conchi iba guapísima, con una ropa ceñida que marcaba la voluptuosidad de sus formas. Me quedé anonadado mirándola, Juan sonriendo me preguntó que me parecía su mujer, me pidió que fuera franco, ella por su parte me miraba con ojos de deseo, para ponerme más cachondo. Le contesté, mientras la miraba, que era una Diosa de la lujuria, bella, maciza y muy deseable. Conchi se acercó y me dio un morreo, mientras me sobaba el paquete que me puso a mil, Juan aprovechó para bajarme la bragueta, cogerme el rabo y ponerse a mamarlo. Conchi le dijo que parase, que la noche era larga y quería mi polla bien dura dentro de ella.
Fuimos a un pub, donde Conchi me dijo que habían quedado con unos amigos con los que solían quedar algunos fines de semana. Mientras esperábamos que llegaran tomamos unas copas escuchando música. Llegaron sus amigos, eran una pareja de Málaga, treintañeros, Adolfo y Toñi, ella estaba embarazada y era muy guapa, él era regordete y muy simpático. Con ellos venía una chica a la que ni Juan ni Conchi conocían, era Sandra, la hermana de Adolfo, era de aspecto algo hippy, con el pelo muy corto, un cuerpo de nadadora, poco pecho, pero estilizada. Estaba de visita en su casa y quiso salir con ellos. Conchi, que cuando quería era muy directa le preguntó a Toñi si su cuñada se sumaría a la fiesta luego, a lo que Toñi, le contestó que le preguntase directamente a Sandra, esta sonrió porque parecía saber por dónde iban los tiros, se acercó a Conchi y le soltó un beso que hizo que Juan y yo nos quedásemos de piedra, y de piedra se me puso a mí la polla viendo el morreo de ambas se estaban dando, ya que si Sandra pensaba que Conchi se iba a cortar, se equivocaba ya que en lugar de eso se morreaban y magreaban, la gente en el pub miraba con excitación. Adolfo y Toñi no dejaban de reír viendo la situación. Juan miró el reloj y dijo que le parecía temprano para ir al Pub María, un pub de intercambios en el que eran habituales, pero visto como estaban las cosas mejor irnos ya.
El pub de intercambios estaba cerca de la zona de la Nogalera, que era dónde nos encontrábamos nosotros, por lo que fuimos dando un paseo en el que fui charlando casi todo el camino con Adolfo. Me dijo que esperaba ver cómo me follaba a su mujer, que estaba deseando que se la metiera después de lo que les había contado Juan de nuestro encuentro esa tarde, a medida que me iba contando lo que quería que le hiciera a la mujer me iba excitando más, pero también le había echado el ojo a Sandra, por lo que le pregunté por ella a Adolfo, él se rio con una carcajada y me dijo que su hermana era bisexual, pero que lo tenía difícil con ella estando Conchi y Toñi, ya que para que se la metiera tendría que ser ella la que me buscara, le di las gracias por la información, así no perdería el tiempo intentando imposibles, pero él me dijo, que no lo diese por perdido, que su hermana era algo especial y nunca se sabía.
Llegamos al pub, donde entramos como tres parejas, Juan pagó la entrada de Sandra y mía, le di las gracias y me dijo que ya se lo cobraría en rabo.
No había prácticamente nadie en el Pub, en la barra un hombre, Rocki se llamaba, afeminado y apuesto, en los cincuenta, pero con buena planta, y una mujer que parecía la relaciones públicas, era la dueña, María, tendría unos cuarenta y tantos largos y estaba rellenita, era bajita y tenía una sonrisa y una voz que encendía el deseo. Juan y Adolfo nos presentaron a Sandra y a mí y María le preguntó a Juan qué si ya nos habían probado, a lo que Juan dijo que a mí sí, que esperaban también poder disfrutar de Sandra. Juan se acercó a María y le dio un beso bien largo y profundo, a lo que María contestó que era el tío que mejor sabía mojarle las bragas, él se rio y dirigiéndose a mí me dijo que le enseñara el rabo a María, yo estaba algo cortado pero muy excitado, por lo que decidí dejarme llevar y me saqué la polla, María la cogió y notó la humedad que salía de mi capullo, la excitación hacía que mi líquido preseminal fuese una fuente, ella dijo, “niño ¿tienes una babosa o una polla?”. Conchi, que había estado algo apartada hablando con Sandra y Toñi se acercó, me cogió de la mano y me llevó hacia los reservados, por el camino nos paramos y nos dimos un buen morreo y le cogí los pechos, se los saqué y le comí las tetas, mientras ella suspiraba y gemía con el jugueteo de mi lengua y mis labios en sus aureolas y pezones. Llegamos a una gran sala con ducha y servicios y dos camas inmensas, había rollos de papel, lubricantes y condones. Nos desnudamos y dejamos la ropa en unas taquillas, nos pusimos unas pulseras con las llaves y la tumbé en la cama grande y comencé a besarla, jugar con sus pechos y bajé mi boca a su coño, estaba muy húmedo, la muy cachonda se había ido calentando desde el morreo de Sandra, por lo que era una fuente de miel lo que tenía en su sexo. Estuve un rato chupando y jugueteando con mi lengua en su clítoris, cada vez que notaba como se le aceleraba la respiración y comenzaba a estremecerse yo paraba para que no se corriese, al principio ella no se dio cuenta de que esa era mi intención, hasta que ya estaba a punto de reventar y cuando noté que estaba a punto de correrse e iba a retirarme de su coño, ella cogió su cabeza con sus manos y apretando me dijo, “no pares cabrón, haz que me corra como una zorra”. No pude retirarme, por lo que abrí mi boca y me metí el coño dentro, mi lengua penetraba su vagina, chupaba su clítoris, mordisqueaba sus labios vaginales con mis labios, ella se corría y su flujo fluía sin parar, yo tragaba todo el sabor de su coño, no dejaba de beber y comer su sexo, ella gritaba, ni me di cuenta que junto a nosotros estaban Toñi y Sandra, desnudas y excitadas viendo a Conchi estremecerse de placer sin poder parar un orgasmo continuo y casi infinito, sus gemidos se convirtieron en gritos, unos gritos que hacían que mi polla palpitase y mi boca se hundiera más y más en el agujero húmedo que era su sexo, una fuente imparable de lujuria, un torrente de sabor a sexo. Ella quedó exhausta, tumbada en la gran cama, Sandra se tumbó junto a ella y se puso a besarla y acariciarla con delicadeza, por su parte Toñi se fijó en mi brutal erección, se acercó a mí y me cogió la polla mientras besaba y acariciaba mi torso, la agarré por la nuca y tirando de su pelo la obligué a ofrecerme su boca que se abrió para recibir la mía, con el sabor intenso del coño de Conchi, nos fundimos en un beso en el que nuestras lenguas se buscaban y se rehuían con la misma facilidad que se encontraban y jugaban. Nunca había estado con una mujer embarazada, o al menos con 6 o 7 meses de embarazo mínimo que podía tener Toñi. La tumbé sobre la gran cama y le ofrecí mi polla para que me la comiese, ella parecía estar deseándolo ya que la cogió y la engulló en un pestañeo, comenzó a comerla con destreza y entrega. Yo estaba muy excitado y no quería correrme aún, por lo que si la dejaba mucho tiempo que la comiera me iba a correr como un cerdo en su boca y quería metérsela bien metida por el coño y que su marido nos mirase, pero ni él ni Juan estaban allí, las que sí seguían junto a nosotros, liadas y muy calientes eran Conchi y Sandra. Pude ver como Conchi devoraba el coño de Sandra mientras esta arqueaba su cuerpo y se estremecía con el espectacular cunnilingus que estaba recibiendo. Decidí no mirar más porque me estaba poniendo cardíaco con esas dos hembras insaciables gimiendo sin descanso llenas de placer. También me di cuenta que en el reservado estaba María y miraba con cara de deseo y con su boca casi babeante. La miré y le guiñé, a lo que ella sonrió e hizo un gesto como de que después nos veríamos, se dio la vuelta y se marchó mientras que por mi parte retiré a Toñi de mi polla, le comí de nuevo la boca y me dediqué a sus inmensos pechos con mis labios y lengua, mientras mis dedos jugaban con su coño, un coño que me resultaba diferente a lo que me había encontrado hasta ahora, sus labios vaginales eran gruesos y su coño lo encontré bien dilatado y tremendamente húmedo, comencé a masturbarla y a penetrarla con mis dedos, ella gemía y se retorcía de placer, era tanto el gozo del que disfrutaba que se corrió, sonó un gemido continuo y fuerte mientras mis dientes mordían fuerte y suavemente sus gruesos pezones. Bajé mi boca a su coño y se lo empecé a comer, era extraño para mí, pero excitante a la vez, ella seguía en éxtasis orgásmico, tanto que Conchi y Sandra se nos acercaron y una, Conchi, se sentó sobre la cara de Toñi, para ofrecerle su vicioso coño, mientras que Sandra se sentó junto a ellas acariciándose y mirándome con una cara de vicio que nunca pude imaginar que tuviese. Dejé de comer coño y obligué a Toñi a ponerse a 4 patas, Conchi se puso a ofrecerle su coño mientras Sandra se rozaba contra mi espalda, jugando con sus dedos en mis pezones, en mi nuca su boca, su lengua por mi espalda, no esperé más y se la metí a Toñi en el coño, entró con una facilidad asombrosa de lo lubricado que estaba su coño por los orgasmos de los que había disfrutado y lo abierto que lo tenía, no quise metérsela hasta el fondo, pero ella sí que quería pues empujó con su culo hacia atrás y mi polla chocó en su interior, ella se estremeció y lanzó un pequeño grito de dolor que se disipó en el coño de Conchi mientras se lo comía. Noté como Sandra separaba mis nalgas y se ponía a comerme el culo mientras me follaba a su cuñada, de pronto vi cómo Adolfo y Juan entraban en el reservado, ambos desnudos y con las pollas morcillonas. No tardaron en unirse a la fiesta, cada uno con su pareja, dejándonos al margen tanto a Sandra como a mí. Nos miramos los dos y ella se agachó y se puso a mamarme la polla, la aparté un poco, la hice ponerse de pie y cogiéndola del cuello me puse a morrear, su boca era fuego, su lengua y su saliva se entremezclaban con la mía mientras nuestros cuerpos se rozaban y se excitaban, sentí como su respiración se aceleraba y jadeaba, aproveché para tumbarla en otra de las camas de la sala, no era tan grande como la anterior pero estaba libre para nosotros, por el rabillo del ojo vi a las otras dos parejas liados, pero mirando como Sandra y yo nos poníamos cada vez más calientes. Una vez tumbada separé sus piernas y hundí mi boca en su chorreante y palpitante coño, sus gemidos iban en aumento, conseguí llevarla al éxtasis del orgasmo, un éxtasis retenido con mis labios y mi lengua que la hacían estremecerse y temblar. Sentí sus manos apartando mi cabeza, vi su cara de vicio en la que corrían lágrimas de placer, sus ojos entrecerrados, su boca babeante. Aproveché para subirme sobre ella mientras le comía la boca y meterle la polla en su sexo, que era una fuente de flujo y saliva que acogía entre latidos de su vagina a mi polla. Se la metí poco a poco, su cara era de no estar allí, de encontrarse en un paraíso de placer en el que los orgasmos eran los que hacían latir su corazón. Estuve embistiendo su coño con velocidad, ella gritaba. Tan excitado estábamos que ni nos dimos cuenta que Adolfo y Juan se habían puesto junto a nosotros a hacer un 69 mientras que Conchi me sobaba y apretaba mi culo en cada embestida. No vi a Toñi, ni me importó no verla, yo sólo quería que Sandra disfrutase como nunca y lo estaba consiguiendo, tal era su excitación que me agarró por el cuello y me dijo al oído “fóllame por el culo”. Fue escucharlo y casi me corro, saqué mi polla le di la vuelta y la puse a cuatro patas. Le abrí las nalgas, Conchi debía saber lo que iba a pasar pues antes de que pudiera ni tan siquiera acariciarle su ojete ella se abalanzó con su boca y comenzó a chuparlo, así lo hizo mientras Sandra, llena de placer, se movía como una serpiente. Yo aproveché para, mordisquear la espalda de Conchi mientras jugueteaba con mis dedos en su pringoso y apetitoso coño. Esto sirvió para relajar mi excitada polla. Conchi se apartó y me invitó a que clavara mi polla en el culo de Sandra, no sin antes darme un morreo y una mamada en la verga. El culo de Sandra no estaba muy dilatado, por lo que le fui metiendo mi gruesa y dura polla poco a poco, para no hacerle daño, ella se retorcía de placer y a veces con su mano intentaba frenarme un poco la penetración, noté la resistencia de su culo, pero una vez entró dentro, comencé a bombearle rabo, ella gemía tan fuerte que pronto tuvimos varios espectadores mirando como la iba sodomizando. Adolfo y Juan habían desaparecido, pero Toñi había vuelto, acompañada de otro tipo al que le estaba mamando la verga, Conchi por su parte se tumbó ofreciendo su coño a Sandra, que estando a cuatro patas y entre gemidos y gritos hundía su boca en el chorreante y excitado sexo de Conchi. Cada vez fui embistiendo más fuerte, el culo de Sandra ya estaba completamente adaptado a mi rabo y ella estaba como ida por el placer, mi penetración se volvió cada vez más salvaje hasta que no pude contenerme y me corrí dentro de ella, mi polla no dejaba de bombear leche en su interior y ella notando el semen caliente en su culo se movía aún más para sentirlo más adentro. Conchi por su parte no dejaba de correrse, primero por la boca de Sandra y luego porque la estaban ensartando dos tíos, uno por el culo y otro por el coño, pero ella lo que quería era que sacara mi polla del culo de Sandra para poder comérselo y para limpiar mi rabo, cuando lo saqué se deshizo de las dos pollas que la estaban doblegando para comerme la polla chupando los últimos restos de mi semen e inmediatamente se puso a comerle el culo a Sandra del que ya salían goterones de mi caliente leche. Mi polla no flaqueaba, y uno de los tipos que había estado follando a Sandra se acercó, la cogió y se puso a restregar mi polla contra la suya mientras me comía los pezones, me puse cachondo como un perro en celo y me puse a morrear con él mientras mi polla estaba de nuevo como una piedra. El tipo al notar mi dura erección se puso a comerme el rabo, de pronto noté que alguien por detrás me abría el culo y se ponía a jugar con su lengua en él. Resultó ser Juan, que se dedicaba con auténtica pasión a meter su lengua en mi interior, entre su lengua y la boca del otro tipo me entraron ganas de follar de nuevo, Adolfo que estaba mirándome mientras se tocaba se puso delante de mí y poniéndose de espaldas me ofreció su culo, el tipo que me estaba comiendo la polla al darse cuenta me ensalivo el rabo y él mismo hizo de mamporrero ayudando a meterlo en el culo de Adolfo. Mi polla entró sin problemas, ese culo estaba además de dilatado bien lubricado, el golfo de Adolfo ya iba preparado para la penetración. Lo estaba follando de pie, poniéndolo contra la pared, mientras lo follaba le mordía la espalda, la nuca, apretaba sus pezones y sentía como Juan, había dejado de comerme el rabo y ahora jugueteaba con sus dedos en mi culo, sentí como me introducía crema que imaginé que sería lubricante, se dedicó a juguetear en mi culo un buen rato mientras yo no dejaba de clavársela a Adolfo que no paraba de gemir y pedir más fuerza en mis embestidas, de pronto noté como ya no eran los dedos de Juan los que entraban en mi culo, era su polla la que me follaba. El tipo que había estado mamando mi polla continuaba junto a nosotros, comiendo polla a Adolfo, sobándome y morreando conmigo, comiendo el culo a Juan, no paraba. Mientras Juan me follaba mi polla se endurecía aún más, pero me resultaba imposible correrme a pesar del placer que sentía follando y siendo follado, después de varias embestidas de Juan noté como su polla paraba y descargaba su leche en mi interior. Sentir el semen caliente de Juan en mi culo era un placer inigualable, era tanto que quise buscarle la boca, cuando sentí que su polla salía de mi culo y se acercaba a mi fundiéndonos en un beso lujurioso, húmedo, largo y lleno de vicio. De repente noté como alguien me comía el culo, no podía ver quien era, pero supuse que era el tipo de antes que no se separaba de nosotros, dejé de notar su lengua y boca en mi culo para sentir como una polla bastante gorda se aprovechaba de mi culo dilatado, lubricado y aún hambriento. Me desgarraba de placer, era aún mayor que el que había sentido con Juan, no pude más que dejarme llevar y sentir. Casi me olvidaba de Adolfo del placer que sentía, pero de repente no pude aguantarme y me corrí, fue como una sacudida inevitable. La polla del desconocido me estaba haciendo sentir como nunca y correrme de nuevo con un río de leche inesperado después de mis corridas anteriores. Adolfo gemía como una perra mientras me corría en su interior con una erección equina. Mi polla no se arrugaba y no dejaba de manar leche de su interior que bombeaba dentro de Adolfo, éste se separó de mi con sus piernas temblando y acalambradas, momento que aprovechó Juan para tumbarse junto a él y ponerse a morrear como dos enamorados llenos de lujuria y hambrientos el uno del otro. Por mi parte yo sólo quería sentir como el tío que me follaba no parase nunca, mi polla dura ya dolía, pero sólo quería que el placer que sentía no acabara. Las mujeres nos miraban tumbadas en las camas y muy excitadas, había más gente alrededor que no dejaba de mirarnos, de hecho, el vicio se respiraba en el ambiente, el tipo que no paraba de follarme sacó su polla y me hizo tumbar boca arriba en una de las camas, junto a las mujeres, así pude ver su cara, su pecho velludo y el enorme pollón que me estaba clavando. Me dio un morreo, levantó mis piernas y volvió a clavar su polla en mi culo. Conchi se acercó a mí y se puso a morrear conmigo primero y luego me puso el coño en la boca para que se lo comiera. Sandra y Toñi se pusieron a comerme el rabo entre las dos, el semental que me estaba follando sacó su polla de mi culo y se corrió, tanto Toñi como Sandra unieron nuestras dos pollas mientras las mamaban, de la polla de él no paraba de salir leche que ellas tragaban y metían también mi polla en su boca, él las apartó y se sentó sobre mi polla dura. Mi rabo entró en su culo sin esfuerzo, él era el que se movía y llevaba el ritmo, aparté a Conchi y con mis manos me puse a apretar los pezones del tipo, mientras mis dedos jugaban con su vello también. Él se lanzó sobre mi boca mientras yo agarraba sus caderas sintiendo mi polla entera dentro de él. Estaba ciego de placer, casi ni me daba cuenta de lo que ocurría a mi alrededor, igual alguien ponía un coño en mi boca que otro u otra jugaba con mis pezones, o bien dejaba de comer coño porque me ponían una polla en la boca, así estuve hasta casi perder el conocimiento, ya ni recuerdo si me corrí dentro del culo del tipo velludo o fue en el culo de Conchi que lo apartó y se sentó sobre mí. Caí rendido y casi desmayado, tan agotado acabé que me dormí sintiendo a mi alrededor como se había montado una orgía de lo más depravada y placentera, pero mi cuerpo se rindió.
Cuando abrí los ojos no sé cuánto tiempo había pasado, pero mi despertar fue de lo mejor, María, la dueña del club, estaba desnuda junto a mí, jugando con mis pezones mientras alguien, a quien no vi, pero luego descubrí que era Rocki, me comía la polla. Mi descanso había sido más que suficiente ya que mi polla y mis ganas estaban de nuevo a cien. Cogí a María y la puse sobre la cama retirándome de Rocki, le di un morreo y comencé a jugar en sus pezones con mis labios y con mi lengua mientras mis dedos se introducían en su húmedo y palpitante coño. María no dejaba de suspirar y gemir suavemente mientras Rocki se unió a mi jugueteo con los pechos de ella, de pronto Rocki me apartó, abrió las piernas de María y se puso a follarla mientras yo me quedaba mirando, con mi polla dura y disfrutando de lo que veía, me puse al lado de María y ella al notarlo me cogió por la polla y mientras me la sobaba me dirigía a su boca, se puso a comerla con la ayuda de Rocki que además de follarla me la comía. Estaba otra vez cachondo perdido, los dos lo notaron y me dijeron que me follara a Rocki mientras él se follaba a María, no me corté en hacerlo, me puse detrás de Rocki y cuando me puse a juguetear con mis dedos en su culo antes de meterle la polla lo tenía dilatado y esperando mi rabo. Entró como un guante y en la primera embestida se la clavé hasta que mis huevos chocaron con los suyos, fue brutal el grito que dio, en dos meneos empezó a correrse dentro de María, yo seguía follándolo y él casi ni podía moverse, de hecho, le resultaba imposible sacar la polla del interior de su jefa. Lo embestía y mordía su espalda, azotaba sus nalgas y más se excitaba, cuando fui a correrme saqué mi polla y me fui a la cara de María a correrme sobre ella, era algo que me apetecía, quería emputecerla, me corrí, ella intentaba comérmela, pero yo sólo quería esparcir mi leche sobre su cara, Rocki chupaba la cara de ella mientras los dos se estremecían de placer. Así acabamos la noche, derrotados, extasiados, destrozados por un placer inconmensurable y vicioso.
Yo también tuve nos encuentros con mi mujer a través de la revista clima y fueron estupendos hubo uno de Granada que podía haber sido el amante de mi mujer con permiso mío pero lo enfoco mal
ResponderEliminarMe gustaría entablar amistad
ResponderEliminar