El gran viaje: Nueva York IV - The Anvil (1988)

Descubrí que en Nueva York había un paraíso para los adictos al sexo como yo, Greg se encargó de descubrírmelo. Me llevó en varias ocasiones a un club llamado The Anvil, un lugar orientado al público gay donde predominaban Drag Queens y jóvenes desnudos, pero donde no faltaban famosos de la noche neoyorkina. Un sitio donde era fácil pasar los límites y donde el placer y el vicio estaban en todos los rincones. Allí me hicieron todo tipo de propuestas y todo porque en una ocasión acabé follando a una Drag que cantaba en el local, y lo hice encima de una especia de escenario que había, a nuestro lado había un tipo haciendo un fisting a otro, todo era vicio, la gente no dejaba de mirar, e incluso,  algunos se acercaban y se liaban a nuestro alrededor. La verdad es que esa noche iba algo pasado y fui una bestia insaciable de sexo y lujuria, una lujuria que contagié a bastantes de los que estaban allí. También hice mis pinitos en los cuartos oscuros del local donde mi polla siempre era bien recibida.

Una noche que iba algo achispadillo y en la que Greg me dejó solo ya que se había ligado a un alemán que frecuentaba el local y al que le había echado el ojo. Estaba en la barra sentado cuando se me acercó una de las drags y me preguntó si quería ganar algo de dinero. Le pregunté de qué se trataba pero su respuesta fue que me gustaría seguro. Como no tenía llave de la casa de Greg y este no estaba, decidí dejarme llevar. La Drag, Anthony se llamaba me llevó a un reservado donde había un tipo trajeado, rubio y de unos treinta y pico años. Nada más entrar Anthony se lanzó sobre el tipo y poniéndose de rodillas le sacó la polla y se puso a mamarla, no era una polla especialmente grande pero la curvatura que tenía cuando se empalmó sí que era curiosa. Me quedé mirando y sin saber que hacer pero Anthony dejó de mamar un momento, me cogió y me puso al lado del tipo rubio que nada más tenerme a su lado me besó, metiendo su lengua con tal vicio que me dejé llevar y el morreo se convirtió en magreo, mientras Anthony había sacado mi polla y estaba mamando ambas, metiéndolas en su boca y poniéndome a mil al sentir como ambas se unían en su boca. Nos desnudamos el tipo y yo, Anthony se subió la falda y puso su culo, perfectamente depilado para que alguno de los dos lo follara, no me lo pensé y le metí mi rabo duro y ensalivado en su culo, le debí hacer daño pero él no rechistó, noté como apretaba su esfínter contra mi polla para no dejarla salir. Comencé a embestirlo brutalmente, el tipo rubio se puso detrás de mí y mientras yo follaba a saco a Anthony él me comía el culo y jugaba con mis huevos. Me follaba con su lengua y con sus dedos. Anthony gemía y gritaba con cada embestida, cuanto más gritaba más profundo metía sus dedos en mi culo el tipo rubio. Llegó un momento que no pude aguantar más y quería correrme por lo que avisé a Anthony, pero cuál fue mi sorpresa que se apartó y cogió mi polla con fuerza por la base de la misma, apretando y evitando mi eyaculación, noté algo raro pero no me corrí, ni tan siquiera el placer de eyacular. Me quedé algo frío y ese frío se convirtió en furia, cogí a Anthony y le metí la polla en la boca hasta la garganta, mientras el rubio seguía a lo suyo cada vez dilatando más mi ojete, podía sentir como masajeaba mi próstata. Anthony tragaba con auténtico deleite y vicio mi polla hasta su garganta, sin provocarle arcada alguna, era un experimentado tragón haciendo gargantas profundas. Dejé de embestir su boca y le regalé un morreo de escándalo. Me tumbé sobre una mesa y Anthony siguió morreando conmigo mientras jugaba con mis pezones, el tipo rubio no dejaba de comer y jugar con mi culo. De repente noté que eyaculaba, sin ningún tipo de placer, el tipo me había estado masajeando la próstata de tal manera que consiguió mi eyaculación. Fue brutal la cantidad de semen expulsada, él seguía masajeando y parecía estar bombeando leche de mis huevos del chorro que no dejaba de salir, mi polla empalmada aún y sin placer alguno. El tipo se puso a chupar todo lo que salió de mi polla, cuando terminó de chuparme el cuerpo y limpiarlo con sus labios y lengua se dedicó a mi cipote. Me comenzó a mamar solo el glande, jugueteando con su lengua en la punta. Yo quería más ya que no pensaba más que en alcanzar mi placer. Anthony miraba como me la comía el otro y me acariciaba y besaba. Yo no aguantaba más, pero Anthony me miró y con su mirada me pidió paciencia. Me dejé hacer, el rubio estuvo jugando con mi glande casi 20 minutos. Era insoportable, pero Anthony me ayudaba a soportar ese placer que no acababa de llegar con su boca y sus caricias. De repente el rubio dejó de mamar mi glande, puso su polla junto a la mía y comenzó a masturbar ambas a la vez, me quería correr y con esa paja a dos estaba ya a punto. Esta vez no avisé y me corrí, casi a la par de mi corrida el rubio comenzó a correrse también. Anthony aprovechó para mamar ambas pollas y meterse toda la leche en su boca, una vez dejó ambas pollas secas se puso a morrear con el tipo rubio, la lefa les salía a ambos por la comisura de los labios, yo miraba excitado y aún empalmado. Me puse a tocarme y cuando el rubio se dio cuenta cogió y sin lubricar su culo ni avisarme se sentó sobre mi polla clavándosela hasta los huevos, comenzó a moverse follando él mi rabo mientras Anthony mordía sus pezones, lo hacía de manera brutal, el rubio gritaba como un loco. Yo sentía el placer de ese culo caliente alrededor de mi nabo de manera que mi excitación no bajaba. Él estaba disfrutando casi tanto como yo, su polla morcillona subía y bajaba en cada cabalgada. Cuando no pude aguantar más me corrí. Lo hice de manera que él lo notó pues debió ser una descarga de leche brutal pues le salía por el culo a pesar de que mi polla lo taponaba. Cuando se levantó la lefa le salía por el ojete y Anthony se puso a comérsela a la vez que jugaba con el húmedo culo del rubio. Este a su vez se dedicó a sobarme y besarme a lo que le respondí con lujuria pues estaba caliente y cachondo perdido después de tan grata sesión. Anthony terminó de comer el culo y me dijo que me vistiese y que lo esperase fuera, pero el rubio me dijo que me quedase. Me preguntó mi nombre y mi edad y me dijo que si quería quedar con él en alguna ocasión. Me dijo que sería generoso, de hecho sacó 300 dólares para mí y otros 300 para Anthony. Cuando vi el dinero le dije que no me importaría quedar cuando quisiera, que yo estaba de paso por Nueva York pero sin fecha para marcharme. Su cara se iluminó de alegría cuando se lo dije. Me dio una tarjeta con un nombre Donald, y un número de teléfono, me dijo que llamase cuando quisiera sin importar la hora que si no estaba él dejara el mensaje en el contestador. Me dio un morreo y me marché, fui a la barra donde me pedí una cerveza, a los 10 minutos vino Anthony y me dijo que Donald, había quedado encantado conmigo, especialmente, decía, con mis labios. Le pregunté a Anthony quien era y me dijo que un tipo con dinero y con muchos vicios, que con él podría ganar mucho pero que también me exigiría. Me dejó con cierta inquietud y bastante morbo. Invité a Anthony a una copa pero me dijo que tenía que cambiarse antes de marcharse que si lo esperaba nos tomaríamos esa copa en un club privado donde nunca podría entrar sino era con él. No me lo pensé demasiado, no tenía ganas de ir a casa de Greg y encontrarme con la puerta cerrada, así que esperé a Anthony que de nuevo venía vestido de mujer, pero esta vez era ropa algo más discreta, sino hubiese sabido que era un hombre hubiera pensado que era una mujer. Estaba preciosa y su cara era una tentación.

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