Una experiencia muy completa

Después de esa experiencia en la Sala X me levanté a la mañana siguiente con la idea de irme a hacer algo de footing al Parque de María Luisa, me machaqué y me sirvió para desconectar de lo ocurrido el día antes. Por la tarde mientras preparaba el saco de ropa sucia para la lavandería,  al revisar los bolsillos de la camisa, encontré la nota que me había dejado el tipo del cine. La abrí y ponía “Si te ha gustado llámame” firmaba Antonio. Miré el número y cuando estaba a punto de tirar la nota a la basura recapacité y fui a buscar una cabina para llamar. Aún no sabía que le diría, pero estaba decidido. Eran las 6 de la tarde, llamé y me cogieron el teléfono, pregunté por Antonio, era él mismo quien había lo cogió, le dije quien era y  fui directo al grano preguntándole que quería de mí. Me dijo que le gustaría estar conmigo viéndome en bolas mientras me masturbaba. Permanecí callado, a lo que me dijo que podría pagarme algo por hacerlo, eso, aunque no era mi idea, me gustó, y a la vez me excitó, por lo que le dije que lo pensaría, él me dijo que me invitaba a un café si quería esa misma tarde. El instinto y la calentura que tenía me hicieron citarme con él.  Quedamos en una cafetería que había cercana a la sala X sobre las 7:30.

Me sentía muy excitado y mi polla estaba dura, pensé en masturbarme y ducharme después, sólo recordar la escena vivida en el cine, incluso recordando  lo visto en los cuartos de baño del cine, me hacía ponerme más cachondo, rememorar esas caras de placer y esas escenas tan morbosas hacían que me empalmase sin remedio, no sabía yo hasta donde podría llegar, pero estaba decidido.

Cuando llegué a la cafetería Antonio ya estaba allí. Vestía traje de chaqueta, aunque no llevaba corbata, era moreno y la verdad, una vez que lo pude ver bien en la claridad de la tarde el tío tenía un aspecto agradable y era más atractivo de lo que me había parecido en el cine X. Olía muy bien, nada fuerte, un aroma agradable y su voz, aún siendo grave,  era suave. Aunque la idea era tomar un café me preguntó si prefería dar una vuelta en el coche con él. Su imagen me ofrecía confianza así que asentí. Nos dirigimos a su coche que estaba aparcado cerca, era un Volvo grande de color verde. Me senté a su lado y comenzamos a charlar, me preguntó mi edad, si practicaba algún deporte o que estudiaba. Le fui contestando a todo lo que me iba preguntando, lo hacía de manera amistosa, y con naturalidad. Incluso cuando me preguntó acerca de mi sexualidad lo hizo de una forma tan sencilla y natural que le conté como me había sentido la tarde que me masturbó, y que estaba bastante confundido, aunque me chiflaban las mujeres desconocía como podría reaccionar en un futuro ante un hombre. Antonio se sonrió y me dijo que para ser la primera vez que me masturbaba y me tocaba un hombre me había comportado muy bien y de manera muy morbosa, me sonrojé un poco y le confesé que había sido la mejor paja de mi vida, y que había fantaseado con ello varias veces después de lo ocurrido. Se sonrió de nuevo y me contó que él había tenido relaciones tanto con hombres como con mujeres y que le encantaba ir a la Sala X a ver como se pajeaban los tíos, y si tenía la oportunidad de disfrutar de un rabazo como el mío se aventuraba a tocarlo y, si le dejaban, pajearlo bien para dar el mayor gusto. Estaba excitándome y Antonio lo notó, por lo que, me apretó el muslo cerca de mi polla, y notó que estaba dura. Me dijo que lo que tenía que hacer era dejarme llevar si me gustaba y en caso contrario decir que no. Siguió con la mano en mi pierna moviéndola sobre mi paquete, me dejé hacer, hasta que me preguntó si quería que fuésemos a su casa, le dije que sí, mientras conducía hacia la zona del Parque de los Príncipes, donde vivía, me contó que era abogado, que estuvo casado y que ahora a sus 44 años intentaba compaginar el trabajo y el placer, y que había ido descubriendo nuevas facetas sobre todo en sus viajes al extranjero. Llegamos a su bloque de pisos, bastante lujosos, metió el coche en el garaje y una vez aparcado el coche nos fuimos al ascensor que era con llave y nos llevó directamente al interior de la casa. Pasamos al salón y me dijo que me pusiera cómodo y me preguntó si quería tomar algo, le pedí un refresco, y él se sirvió un whisky escocés, sólo. Fue directo al grano y me dijo si quería desnudarme y masturbarme para él, que no me preocupase, que tenía vídeos y revistas para ponerme a tono, que no me tocaría si yo no quería. No me lo pensé, y le dije que sí, mientras ya me iba desabotonando la camisa, se sonrió de nuevo con esa sonrisa maliciosa que me empezaba a gustar. Encendió el televisor y el vídeo y sacó un par de revistas, yo ya estaba desnudo sentado en el sofá. Las revistas eran extranjeras, estaban en inglés y tenían un aspecto bastante underground, eran de sexo entre hombres, sentí curiosidad ya que nunca antes había visto pornografía gay. Recuerdo las fotos de un hombre con barbas que me impactó, con el tiempo descubrí que era Al Parker, uno de mis actores gay favorito de todos los tiempos y al que llegaría conocer. Sentía curiosidad por las fotos de mamadas, folladas, tríos, orgías, lefazos, que podían disfrutarse en las fotos. Me empalmé de momento, Antonio se desnudó sentándose frente a mí, tenía un buen cuerpo aunque su polla era pequeña. Me pidió que me la meneara. Mientras me masturbaba él me iba diciendo cosas, como, que bueno estás niñato; pedazo de rabo tienes cabronazo; y así hasta que se me acercó, se arrodillo ante mí, y cogió mi polla con una mano mientras que con la otra me cogió los huevos y su boca engulló mi polla mientras me miraba, al principio cerré los ojos y me puse algo tenso, pero esa forma de mamarla y sentir como alternaba la mamada con comerme los huevos, me empecé a relajar, él se fue animando poco a poco y mientras me la mamaba sus manos se pusieron sobre mi pecho buscando mis pezones con los que comenzó a jugar. Para mí era nuevo esto, eran nuevas sensaciones las que estaba recibiendo gracias a Antonio y estas nuevas sensaciones me gustaban, tanto que no tardé en correrme, fue una corrida cuantiosa y potente, tanto que Antonio casi se ahoga, pero el muy cabrón siguió chupando polla hasta casi dejármela para el arrastre, me sonreía mientras la leche le salía por la comisura de los labios, jugaba con su lengua en la punta de mi capullo, cada vez que la pasaba me estremecía de placer, me cogió de la mano y nos dirigimos al dormitorio, donde nos recibió una enorme cama que ya estaba preparada para que nos tumbásemos, las sábanas eran negras, me puso a 4 patas, al principio me asusté pensando que igual quería follarme, como se dio cuenta por lo tenso que me puse me volvió a pedir que me relajase que no haríamos nada de lo que yo no quisiera hacer. Le hice caso y me puse a cuatro patas, de repente noté como me abría las nalgas y su lengua comenzaba a jugar con mi culo, fue como una descarga eléctrica, pero de placer, lo que sentí, un par de movimientos de su lengua en mi culo habían hecho que mi polla estuviese dura de nuevo, el muy zorro sabía bien lo que hacía, me comía el culo y jugaba con mis huevos y dura polla, cuanto más sentía su lengua en el culo más ganas tenía de follarlo y más cerdo y excitado me ponía, ya poco me importaba que fuera un hombre el que me hubiese comido la polla o estuviese jugando con mi culo, lo que me apetecía era desinhibirme y dejarme llevar por el placer. Por primera vez tomé la iniciativa y le pedí que me dejara hacer a mí. Su reacción fue de sorpresa al principio para alegrarse inmediatamente y dejarme hacer, no fui cuidadoso precisamente, ya que lo tumbé sobre la cama le levanté las piernas y a punto de metérsela estuve, él me paró pidiéndome al menos que le lubricara el culo con una crema que me dio. No lo pensé y comencé a jugar con su culo y la crema, metiendo mis dedos primero, cuando noté que ya no podía aguantar más sin penetrarlo, le metí la polla sin miramientos, le debió doler porque mi polla es gorda y grande. Además era la primera vez que taladraba un culo y no tenía demasiada práctica. Él sí que la tenía, porque  fue dirigiéndome poco a poco y pidiéndome que no fuera tan brusco. Le hice caso, fui poco a poco hasta que fui acelerando los movimientos, veía su cara de placer, como se estremecía y el vicio que la inundaba. En un impulso me lancé a morrear con él mientras lo follaba, su respuesta fue inmejorable, nos pusimos a morrear de manera salvaje, esto fue el catalizador que hizo que mi polla descargase de nuevo, esta vez en el interior de su culo. La descarga me hizo caer  derrengado sobre él, mi polla seguía en su interior aún dura, sentía su polla empalmada y dura chocando con mi abdomen, estaba a mil, así que  fundidos en un besazo largo,  jugando con nuestras lenguas, acabé de follarlo. Su reacción no fue quedarse quieto tras nuestro beso, sacó mi polla de su culo y tumbándome me obligó a comerle la suya, para mí aquello supuso descubrir la excitación y el morbo que tiene poder controlar el placer de otro hombre jugando con su polla. Se la comí bien a pesar de mi inexperiencia con otras pollas, ya que sólo lo había hecho con la mía en algunas autofelaciones, y también gracias a las mamadas que había visto en las películas porno, sobre todo, heteros, que me habían acompañado hasta entonces. Antonio, al contrario que yo, no estaba circuncidado. Esto tenía su morbo también, me gustaba jugar con su rabo en mi boca, y jugar con sus depilados huevos, una sensación muy agradable al comerle la polla y los huevos, tener todo depilado, olvidándome de molestos pelos al mamarla. Cuando estaba a punto de correrse sacó su polla de mi boca y me tumbó boca arriba para correrse sobre mi pecho, jugando con su capullo en mis pezones.

Mi polla seguía dura, él lo notó, pero la follada que le había dado lo había dejado destrozado. Me preguntó si me había gustado la experiencia, le dije que sí, que había descubierto un nuevo horizonte de placeres, y que me gustaría saber más. Me dijo que me esperase, se marchó al salón y volvió con una película que introdujo en el vídeo que tenía en el dormitorio, frente a la cama junto a un televisor. Era una peli porno gay donde Al Parker era el protagonista. Comenzaba jugando con un tío, vestidos de presos los dos. Antonio me dijo que iba a tomar una ducha que disfrutase de la película. Tardó más de 20 minutos en volver y cuando lo hizo yo estaba masturbándome viendo la peli, Antonio me tumbó y se sentó sobre mi rabo. Comenzó a cabalgar sobre mi polla como si fuera la última polla que se lo follase, con auténtica voracidad y con pasión. Estaba desatado, yo sólo miraba como subía y bajaba sobre mi rabo, sus huevos y su polla morcillona iban hacia todas partes con el meneo. No podía resistirme más y le avisé de que me correría, de repente paró, sacó mi polla de su culo y agarrándola por la base me impidió eyacular, aunque  no pude impedir que el orgasmo me alcanzara, fue muy extraño, un placer a medias con algo de dolor, pero mi polla seguía dura después de casi un minuto siendo agarrada por Antonio. Fue muy extraño, me había quedado algo insensible pero no me disgustó. Él aprovechó y se lanzó a por mi boca a morrearme, parecía que se había transformado en una bestia sexual, mientras nos morreábamos no dejaba de jugar con su polla y la mía juntas, acariciándolas y meneándolas. No me dejaba escapar, nuestras bocas juntas, salivas entremezcladas, me comió la polla de nuevo, pero cada dos por tres morreábamos, me pidió que le escupiese en la boca, que hiciese de él una zorra, me fui poniendo cada vez más bruto, la película aún estaba en la tele y había escenas de sexo duro, incluso un tipo meando a otro. Cada vez estaba más excitado, fue como si una barrera se hubiese roto dentro de mí, que me dejé llevar por el placer y no me planteé ningún límite. Cogí a Antonio como si fuese un perro, lo puse a cuatro patas y se la clavé a lo bestia, estuve dándole rabo un buen rato, pero no conseguía correrme, él estaba totalmente ido, me dejaba hacer de todo, lo puse en la cama boca arriba y le abrí la boca, nos morreamos y después le eché un par de lapos, como a él le gustaba. Luego le metí la polla hasta la garganta, el mamón la devoraba aunque casi ni podía respirar, no le dejé sacarla, pero él me sobaba huevos y culo, incluso comenzó a meterme los dedos por el culo, cosa que me gustó, pero no pude aguantarme más y eyaculé en su boca, él me cogió por la nuca y me lanzó un morreo en el que mezclamos saliva y semen por igual entre nuestras lenguas, era tan morbosa la escena que no la olvidaré nunca, mi semen en nuestras bocas, al final todo el semen acabó en la suya, me puso a cuatro patas, me abrió el culo con dedos y lengua y me metió mi lefa por el culo, me gustó sentir el líquido caliente en mi interior, los recuerdos son muy vívidos, tanto que casi puedo notar el olor a sexo que había allí.

Me duché y nos despedimos, me dijo que quería quedar conmigo alguna otra vez, que como podía contactarme, que prefería ser él el que llamara, le di el teléfono del Colegio Mayor y el número de mi habitación, lo anotó y cuando ya me iba me dio un billete de 5000 pesetas, para el taxi, dijo sonriendo con su sonrisa de niño travieso. Lo cogí, me besó y me marché. Eran ya las 10 de la noche cuando me puse a caminar en dirección al Colegio Mayor, estaba lejos pero me apetecía caminar y cavilar sobre lo vivido.

No iba a ser la última experiencia que viviese con Antonio, con el que trabaría una excelente relación de amistad.

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